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jueves, 23 de junio de 2011

Extremistas musulmanes quieren prohibir la Biblia en Pakistán

Los islamistas llevan a juicio la Biblia en Pakistán. El Tribunal Supremo tendrá que decidir si se prohíben las Escrituras en el país tras una demanda que las tilda de "blasfemas" y "pornográficas"
Ahora la Biblia se ha convertido en el nuevo blanco de ataque de los extremistas religiosos paquistaníes. Maulana Abdul Rauf Farouk, líder del partido islamista Jamiat Ulama Islam (JUI) ha presentado una demanda al Tribunal Supremo paquistaní para prohibir la Biblia, alegando que las Sagradas Escrituras "difaman el nombre de algunos profetas y es considerada blasfema".

Según el mulá Farouk, de la mezquita Khizra de Lahore, en algunos versículos de la Biblia "se atribuyen delitos contra la moral a ciertos personajes bíblicos que socavan la santidad de dichos santos profetas, y esto representa una ofensa para todos los musulmanes".

"El islam respeta los libros sagrados de todas las religiones y tiene en muy alta estima a sus profetas –que también reconoce el Islam–, y por ello, cualquier calumnia contra ellos es una gran ofensa a los musulmanes", advirtió el líder del JUI en el sermón del viernes. Sin embargo, el islamista rechaza al apóstol Pablo, al que acusó de "haber tergiversado el texto real de las Sagradas Escrituras para fabricar una religión falsa: el Cristianismo".

El clérigo radical reconoció que esta medida de prohibir la Biblia en Pakistán responde a la quema de ejemplares del Corán por el pastor de Florida, EE UU, Terry Jones. "Para prevenir en el futuro otra profanación del Corán, pedimos que se prohíban esos versículos que denigran a los profetas, y si nuestras demandas no son escuchadas, exigiremos la prohibición del libro entero", advirtió el mulá Farouk, antes de agregar que "condenamos esos actos atroces pero no vamos a responder a los blasfemos con un ataque igual de insultante".

Su postura ha provocado una reacción de condena inmediata por parte de la comunidad cristiana paquistaní. Así, el obispo de Lahore, John Alexander Malik, denunció en un comunicado que la llamada a la prohibición de la Biblia "es una injerencia en los asuntos religiosos de la comunidad cristiana y una violación de la libertad religiosa garantizada por la Constitución de Pakistán". Asimismo, el sacerdote advirtió de que JUI está "sembrando las semillas de la discordia" entre las dos comunidades.

Más duras fueron las palabras de Shahzad Kamran, de la organización "Vast Vision Ministry", que acusó a JUI de "tirar la primera piedra" para lapidar a los cristianos. "Farouk y sus colaboradores han amenazado con emprender varias acciones legales para la prohibición de venta y compra, y la predicación de la Sagrada Biblia en Pakistán", criticó Kamran en delcaraciones a LA RAZÓN, antes de agregar que "los islamistas quieren exterminar a las minorías religiosas con sus leyes antiblasfemia", que prevén penas que van desde una multa hasta la muerte.

"Somos perseguidos, acusados injustamente e incluso asesinados con impunidad por profesar otra religión", denunció este activista cristiano.

En los últimos años, Pakistán ha girado hacia la radicalización de una manera peligrosa. Las últimas consecuencias de este fanatismo han sido la pena capital por blasfemia a Asia Bibi y las muertes del gobernador de la provincia de Punjab Salman Taseer, y del ministro para las Minorías Shahbaz Bhatti, un cristiano, los cuales fueron asesinados por extremistas islámicos en los últimos meses para exigir la derogación de la ley sobre la blasfemia.

El extremismo se ha agudizado aún más tras el asesinato de Osama Ben Laden por las tropas estadounidenses en el país. Los cristianos temen que esto pueda aumentar la persecución religiosa, y el llamamiento a la prohibición de la Biblia podría verse como una señal.


"Polémico" Génesis

1. El partido religioso Jamiat Ulama Islami (JUI) considera "blasfemo" el contenido de: Génesis 19: 33-36; 29: 23 y 32-35; 38: 18; 1 Samuel 11: 2-27; 1 Samuel 13: 1-22; 1 Reyes 13: 2-13 y 13: 11-29; Mateo 26: 14-47; Mateo 16:23.

2. Además, acusan al cristianismo de ser "una gran fuente de inmoralidad que se extiende a la pornografía, el baile y otras maldades". El partido asegura que la Biblia está basada en "falsas enseñanzas de los mensajeros de Dios copiando un estilo de vida que no era propio de ellos" y que el "lobby" cristiano quiere convertir a la cultura islámica en una cultura mala y asquerosa de los países con libertad sexual.



► Artículos complementarios:

• El islamismo radical busca ahora prohibir la Biblia en Pakistán / HazteOir.org
• Pakistán: La Ley Antiblasfemia suma víctimas, mientras se alza la voz por una moratoria / HazteOir.org
• El fundamentalismo se crece en Pakistán: 'abraza el Islam o morirás' / HazteOir.org
• Pakistán por presión musulmana podría prohibir la Biblia ¿por “pornográfica”? / NoticiaCristiana.com • Partido radical musulmán quiere prohibir Biblia en Pakistán / Aciprensa.com





Fuente: LaRazon.es / Los islamistas llevan a juicio la Biblia en Pakistán
Autor: Ethel Bonet - Corresponsal en Asia Central



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miércoles, 8 de diciembre de 2010

Musulmanes buscan que la ONU legitime la persecución de cristianos

La iniciativa en la ONU está encabezada precisamente por Pakistán como país portavoz de la Organización de la Conferencia Islámica (OCI), el mayor grupo de presión mundial de los estados musulmanesLos 56 estados islámicos de la ONU pretenden que la Asamblea General apruebe este mes una resolución condenatoria de la «difamación de religiones», que restrinja la libertad de expresión en Occidente y dé cobertura mundial a la «ley de la blasfemia», vigente en varios países musulmanes. La ley es aún más polémica tras la condena a muerte de la cristiana paquistaní Asia Bibi.

La iniciativa en la ONU está encabezada precisamente por Pakistán como país portavoz de la Organización de la Conferencia Islámica (OCI), el mayor grupo de presión mundial de los estados musulmanes. La OCI cuenta con una mayoría de miembros en el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, compuesto por 47 países. Desde hace años, y a impulsos del gobierno de Islamabad, viene aprobando anualmente una resolución en contra de la «difamación de religiones». El texto ya aprobado hace meses en la instancia menor de la ONU condena las críticas que aparecen en la prensa libre contra el islam radical, acentuadas desde el 11-S. El objetivo de los estados musulmanes es buscar los apoyos suficientes en la Asamblea General para aprobar la resolución durante el actual periodo de sesiones.

Estados Unidos, a través de la secretaria de Estado, Hillary Cinton, ha rechazado la iniciativa musulmana en la ONU por considerar que es contraria a la libertad de expresión. Tanto EE.UU. como los gobiernos europeos advierten de que, además, la condena legal de la «difamación de religiones» esconde el peligro de que sirva para acentuar la persecución de las minorías religiosas. De hecho, en su informe anual de la libertad religiosa en el mundo, el Departamento de Estado acaba de incluir a Pakistán y a Irak en la lista de países «que causan especial preocupación», por el incremento de ataques islamistas a sus minorías cristianas.

Juristas y académicos coinciden también en el rechazo de la iniciativa adoptada por los estados islámicos. La difamación —afirman— puede ser jurídicamente punible sólo cuando se refiere a personas, y no a conceptos o sentimientos.

El sistema penal de muchos estados musulmanes, basado en la sharía, el código legislativo del Corán, establece en cambio la «ley de la blasfemia», que en la práctica se limita a condenar sólo los insultos referidos al libro sagrado y al profeta Mahoma —y lleva aparejada la muerte—, y no contempla ninguna pena para los insultos a otras religiones.

Este mes, un tribunal paquistaní condenó a muerte a una campesina cristiana, Asia Bibi, de 45 años y madre de cinco hijos, encarcelada hace año y medio después de que varios testigos musulmanes la acusaran de haber proferido insultos al Corán. Pakistán, el segundo mayor estado islámico con 170 millones de habitantes, cuenta con un 4 por ciento de cristianos.


El «dilema» de Zardari

La intervención a favor de Asia Bibi del gobernador de la provincia del Punjab, Salman Taseer, convencido de su inocencia, ha puesto al gobierno de Zardari ante un aparente dilema. Aunque las autoridades de Islamabad subrayan que la «ley de la blasfemia» no será derogada, y ni siquiera retocada, la disposición de Zardari a indultar a la cristiana ha disparado las amenazas de los dirigentes islamistas paquistaníes, que hace días lanzaron a miles de estudiantes de las madrasas (escuelas coránicas) a las calles para protestar contra la liberación de Asia Bibi.

El lunes pasado, el tribunal supremo de Lahore prohibió el indulto presidencial de Asia Bibi hasta que no se resuelva el proceso de apelación de la pena de muerte.

Zardari, viudo de Benazir Bhutto teme no sólo la protesta violenta de los radicales sino también la retirada del apoyo legislativo de los partidos islamistas a su gobierno. El dilema del presidente se presentará con crudeza en caso de que el tribunal supremo no absuelva finalmente a la campesina cristiana, y sólo quede la vía del indulto.

El caso comenzó hace año y medio, cuando la mujer cristiana discutió con varias compañeras musulmanas, que la habían recriminado por beber del mismo cubo de agua. Varios musulmanes de la aldea la denunciaron ante el juez por presuntos insultos a Mahoma, y fue encarcelada. Debido a su falta de medios, Asia Bibi no pudo demostrar su inocencia y a comienzos de este mes un tribunal del Punjab dictó la sentencia de muerte prevista en la legislación.




Fuente: ABC.es / Pakistan lidera en la ONU una ley mundial contra la blasfemia
Autor: Francisco Andrés
Fuente: MinutoDigital.com / Musulmanes pretenden que la ONU legitime la persecución de los cristianos
Fotografía: Portada de la Campaña "Sumate para salvar la vida de Asia Bibi, condenada injustamente". Puedes participar de la misma, escribiéndole al presidente de Pakistan, Asif Ali Zardari, pidiéndole sea indultada de los cargos injustamente imputados: haciendo clic aquí




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viernes, 21 de agosto de 2009

Masacre de cristianos cuestiona de nuevo la ley de ofensa al Islam en Pakistán

La masacre protagonizada recientemente por una horda de musulmanes radicales en un barrio de la minoría cristiana de Pakistán, en venganza por la supuesta profanación de un Corán, ha reabierto el debate en el país acerca de la dura legislación por ofensas al Islam que lleva a reacciones fanáticas, desmedidas y salvajes como la producida recientemente.



En Gojra, ciudad en el interior de la provincia nororiental de Punjab, donde el sábado pasado se registraron los disturbios y aún hoy se está de luto oficial, se palpa la tensión, continúan las protestas y las fuerzas de seguridad patrullan el barrio cristiano, cuyos habitantes intentan recuperar las pertenencias que no fueron pasto de las llamas.

En los laterales de los edificios a lo largo de la calle principal se amontonan escombros, muebles destrozados, ventiladores, motores, alambres y utensilios varios que han quedado inservibles, mientras algunas mujeres conversan sentadas sobre esterillas en el suelo.

Al entrar en las viviendas todo está calcinado, las ennegrecidas paredes presentan numerosos pegotes blancos de manchas de ácido y el abrasador calor de casi cincuenta grados contribuye a que las habitaciones desprendan un hedor que se incrusta en las fosas nasales ya desde varios metros de distancia.

"Llegaron cientos de personas, estaban armadas y la mayoría tenían todo el rostro cubierto, sólo se podían ver sus ojos, como los talibanes. Lanzaron botellas con un producto químico. Huimos como pudimos", relató a Efe Viktor, de 40 años, quien perdió a su esposa y hermana, abrasadas vivas por el incendio de su vivienda.

Al menos siete personas fallecieron durante el ataque, cinco de ellas calcinadas y dos por disparos, y una veintena resultaron heridas, dos de las cuales murieron recientemente a consecuencia de las quemaduras, según datos facilitados a Efe por las autoridades.

Los atacantes incendiaron casi un centenar de viviendas y desvalijaron y destruyeron muchas otras, con la excusa de que días antes fieles cristianos habían profanado un Corán durante una boda en una población vecina, aunque las primeras investigaciones desmienten esa versión.

LA MUERTE POR OFENDER AL ISLAM

Los disturbios de Gojra han hecho sonar las alarmas sobre la protección de las minorías en Pakistán, donde más del 96 por ciento de la población es musulmana y está en vigor una estricta legislación que prevé la cadena perpetua por la profanación del Corán y la pena de muerte por difamar al profeta Mahoma.

"La ley contra la blasfemia es una desgracia para Pakistán y tenemos que librarnos de ella", afirmó el gobernador provincial, Salman Taseer, durante una visita a la zona, por la que ya se han pasado varios ministros tanto provinciales como federales.

Entre ellos está el ministro de Minorías, el cristiano Shahbaz Bhatti, a quien el presidente, Asif Alí Zardari, le ha pedido que se quede en Gojra unos días, hasta que se calmen los ánimos.

Por el momento, el Parlamento nacional ha aprobado una resolución de condena, se ha abierto una investigación judicial y las autoridades han prometido indemnizaciones para los afectados así como la reconstrucción de sus viviendas.

Pero los cristianos, que representan menos del dos por ciento de la población del país, se muestran escépticos y muchos de ellos no dudaron en recordar la discriminación de que son objeto en un país en el que los disturbios religiosos más frecuentes afectan a los seguidores de las sectas suní y chií, dentro del Islam.

"Tenemos miedo y esperamos que los hechos lleven al Gobierno a aumentar la protección de las minorías y a esclarecer todo lo que sucedió", expuso a Efe el párroco local Shafique, que llevaba un brazalete negro en recuerdo de las víctimas.


Fuente: ProtestanteDigital.com / Efe

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lunes, 17 de agosto de 2009

Cristianos paquistaníes, el pueblo crucificado

Las paredes con burbujas negras en la recámara de la familia Hameed hablan de un crimen indescriptible. Siete miembros murieron el sábado, seis de ellos quemados, sólo por ser cristianos.

La familia se había apiñado en la recámara, hablaba en susurros, con la espalda presionada contra la puerta, mientras una turba los insultaba.

"Decían: 'Si salen, los matamos''', dijo Ikhlaq Hameed, de 22 años, quien escapó. Entre los muertos hay dos niños, Musa, de seis años, y Umaya, de 13.

El ataque en esta ciudad pobre del centro de Pakistán --la culminación de varios días de disturbios por la acusación de que se había profanado un Corán-- muestra cuán precaria es la vida para la pequeña minoría cristiana en Pakistán.

Quemaron y saquearon más de 100 casas de cristianos el sábado pasado en disturbios que duraron ocho horas, provocados por una turba que según estimaron las autoridades fue de unas 20,000 personas. Además de los siete miembros de la familia Hameed que murieron, resultaron heridas alrededor de 20 personas.

Las autoridades, que dijeron que la acusación sobre el Corán era falaz, presentaron cargos penales ya tarde el domingo y aprehendieron a por lo menos 12 personas. Funcionarios explicaron que el Sipah-e-Sohaba, un grupo extremista chiita proscrito, está entre los responsables de los ataques, la tercera convulsión violenta de turbas anticristianas en la región en las últimas cuatro semanas.

Es frecuente que se trate a los cristianos, que representan menos de cinco por ciento de la población, como ciudadanos de segunda clase en Pakistán, donde el islam es la religión oficial. De hecho, está constitucionalmente prohibido que un no musulmán sea presidente o primer ministro.

LOS MAS POBRES

Mientras que algunos cristianos ascienden para ser funcionarios gubernamentales o administrar negocios, los más pobres trabajan en los peores empleos del país, limpiando escusados y barriendo calles.

Era la clase más pobre la que vivía en la Colonia Cristiana, un pequeño enclave de casas de ladrillo descubierto, donde la turba atacó el sábado. Sus habitantes trabajan como jornaleros y vendedores en el mercado, y es frecuente que ganen mucho menos del salario mínimo de $75 mensuales.

Los Hameed estaban desayunando cuando la turba les cayó encima, blandiendo armas, lanzando piedras y gritando insultos ("¡Perros!'', "¡Agentes estadounidenses!'') por la ventana. Al parecer, el ataque no era particularmente contra los Hameed, sino que tuvieron la desventura de vivir por donde entró la turba y estaban en la casa en ese momento.

Cuando el abuelo Hameed Pannun Khan de 75 años, pintor de casas, abrió la puerta para ver lo que estaba pasando, le dispararon en la sien y cayó al suelo. Entonces, la turba entró a empujones, y el resto de la familia --al menos 10 personas-- huyó a la habitación del fondo y cerró la puerta por dentro. Escucharon cómo la turba saqueaba la casa arrastrando un refrigerador y un armario.

Después, apareció el humo, columnas gruesas y blancas, por debajo de la puerta. "Todo el mundo gritaba para escapar", narró Umer Hameed, de 18 años. "No había oxígeno".

Esperaron todo lo que pudieron, hasta que pensaron que era seguro, y entonces corrieron, pero no todos pudieron salir. Tres mujeres, los dos niños y un hombre quedaron atrapados cuando se derrumbó el techo.

Mientras corría, Ikhlaq Hameed miraba hacia atrás y vio a su tía. "Trató de salir pero la atrapó el fuego'', contó. "Tenía llamas en la cara''.

FALSA ACUSACIÓN

El alboroto comenzó el 22 de julio en un pueblo cercano, cuando se acusó a unos cristianos en una boda de quemar un Corán. Pocos en esta ciudad creyeron eso, y funcionarios estatales y federales que examinaron el caso dijeron que era una falsedad. No obstante, los mulás locales aprovecharon la noticia y presentaron una denuncia por blasfemia en contra de la familia.

Se ha criticado a la ley de la blasfemia en Pakistán por ser demasiado general, y muchos expertos en derecho dicen que se ha hecho muy mal uso de ella desde que el dictador militar, general Muhammad Zia ul-Haq, la introdujo en la década de los años 80. Cualquiera puede levantar cargos, lo que con frecuencia se usa para agitar el odio y justificar la violencia sectaria.

"La ley de la blasfemia se está usando para aterrorizar a las minorías en Pakistán'', dijo Shahbaz Bhatti, el ministro de asuntos de las minorías de Pakistán, en una entrevista en Gojra el domingo pasado.

Los atacantes en esta ciudad dejaron un rastro de quemazón y destrucción a su paso. La casa de los Hameed era un cascarón chamuscado, en el cuarto central había un montón de fierros retorcidos: ventiladores, bicicletas, juguetes de niños y una jaula que había albergado pericos. La cocina estaba vacía, excepto por una tetera y un diccionario de inglés medio quemado y abierto en la palabra "inmoral''.

Los cristianos de esta ciudad protestaron todo el domingo pasado, bloqueando las calles y negándose a enterrar a los Hameed hasta que las autoridades levantaran los cargos penales. Ya tarde el domingo, las autoridades lo hicieron, y se enterraron los cuerpos. Eso fue poco alivio para los Hameed.

"Ahora ya no tenemos nada'', dijo Ikhlaq, con ampollas en la mano y el brazo. "Nuestra familia. Nuestra casa. Ya no queremos seguir viviendo aquí''.


Fuente: ElNuevoHerald.com / Miami Herald
Autor: Abrina Tavernise /TNYT Gojra, Pakistán (Con la colaboración de Waqar Gillani)

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martes, 4 de agosto de 2009

Siete cristianos mueren quemados por musulmanes en Pakistán

Los autores del incendio son un grupo de musulmanes que protestaban por la supuesta profanación de el Corán
Siete cristianos han muerto abrasados y otras 18 personas han resultado heridas durante el incendio de unas 50 viviendas y una iglesia ("75 viviendas y 2 iglesias" según AsiaNews.it) a manos de una multitud de musulmanes que protestaban por la supuesta profanación de un Corán en la región del Punjab, en el noreste de Pakistán, país que cuenta con un 2% de su población cristiana, según ha denunciado en un comunicado la Comisión de Derechos Humanos de Pakistán.

El suceso tuvo lugar ayer por la tarde en la ciudad de Gojra, que vive la violencia religiosa desde el pasado jueves, día en el que, según los musulmanes, varios cristianos quemaron un Corán. La mayor parte de los actos violentos, según cita una cadena de televisión pakistaní, han sido cometidos por jóvenes con las caras cubiertas con pañuelos. Tras la supuesta quema de el Corán el jueves, ayer algunos simpatizantes de los partidos musulmanes se reunieron en la plaza de Malkanwala, desde donde cientos de personas se dirigieron a una zona residencial poblada por cristianos. Al menos 10 personas resultaron heridas por disparos y pedradas de los vecinos, lo que llevó más tarde a los manifestantes a entrar en la colonia, incendiar unas 50 viviendas y bloquear el tráfico durante varias horas.

La mayoría de los residentes de la colonia han logrado escapar y ponerse a salvo, pero al menos siete personas quedaron atrapadas en sus casas por las llamas y fallecieron abrasadas.

La policía empleó gases lacrimógenos para dispersar a la multitud y varios funcionarios acudieron poco después al lugar para convencer a los líderes religiosos que encabezaban las protestas de que pusieran fin a los altercados.

La comunidad cristiana de la cuidad ha anunciado que no se hará cargo de los cadáveres ni los enterrarán hasta que el jefe del Gobierno provincial de Punjab, Shahbaz Sharif, visite la zona y garantice la seguridad de sus vidas y propiedades. El primer ministro paquistaní, Yusuf Razá Guilani, ha ordenado abrir una investigación para determinar si realmente se ha producido la profanación de el Corán que ha dado lugar a los altercados.*

Fuerzas de seguridad patrullan zona de violencia religiosa contra cristianos

Miembros de las fuerzas de seguridad paquistaníes patrullan hoy la ciudad nororiental de Gojra, que fue escenario ayer de un brote de violencia religiosa durante el que murieron siete cristianos por el incendio de sus casas.

Según informó el canal televisivo Geo Tv, un portavoz oficial aseguró que la situación está ya bajo control y que mejorará aún más, pese a que los cristianos llevaron hoy los cadáveres por las calles para pedir el arresto de los responsables.

Los disturbios ocurrieron este sábado por la tarde en la ciudad punjabí de Gojra, que había sido objeto de la violencia religiosa desde el jueves, día en el que, según los musulmanes, varios cristianos profanaron un Corán.

"Algunos musulmanes locales acusaron a Talib Masih, Mujtar Masih e Imran Masih de quemar el Corán. Los acusados lo negaron vehementemente, pero una multitud de musulmanes enfadados liderados por predicadores quemaron varias casas de cristianos", denunció en un comunicado la Comisión de Derechos Humanos de Pakistán.

Durante los disturbios, más de 50 casas de cristianos y una iglesia fueron incendiadas por una multitud que se reunió en la plaza de Malkanwala y luego marchó hacia la zona de la ciudad habitada por los cristianos.

Los agresores prendieron fuego a varias viviendas y, aunque la mayoría de los residentes lograron escapar, al menos siete personas fallecieron abrasadas en los incendios.
En vista de lo sucedido, el presidente del país, Asif Alí Zardari, ordenó hoy al Ministro de Minorías, Shahbaz Bhatti, que se desplace a la zona para contribuir a la normalización de la situación, según un comunicado presidencial.

Zardari aprovechó para realizar un llamamiento a la concordia, pero mostró su preocupación por las víctimas de la violencia y por las "señales equivocadas que (los acontecimientos) envían sobre el país a la comunidad internacional", según la nota.

Los disturbios son ya objeto de una investigación judicial, lo cual, a juicio de Zardari, "dará algo de confort a las víctimas" y servirá para llevar a los culpables a la justicia.

Por el momento, la Policía ha registrado una denuncia contra diecisiete personas identificadas y otras 783 no identificadas bajo la acusación de asesinatos, intentos de asesinato y terrorismo, tras su supuesta participación en los disturbios.

Y además, las fuerzas de seguridad han arrestado a un centenar de personas por los hechos, dijo el ministro de Justicia, Rana Salaullah, en declaraciones al canal televisivo Geo Tv.

El jefe del gobierno de la región del Punjab, Shahbaz Sharif, ha anunciado una ayuda de 500.000 rupias (unos 6.000 dólares) para cada familia de los fallecidos.

Los cristianos componen menos del 2 por ciento de la población de Pakistán, un país mayoritariamente musulmán donde la profanación del Corán puede acarrear la pena de muerte.

Los disturbios religiosos no son infrecuentes en Pakistán, aunque por lo general enfrentan a los seguidores de las sectas suní y chii, dentro del Islam.**


Fuente*: El País.com
Fuente**: ADN.es
Fotografía: Un cristiano contempla los destrozos causados por el fuego en su vivienda en Gojra, en el Punjab. Reuters / El País.com

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