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lunes, 16 de enero de 2012

Yo tengo un sueño. Por Martin Luther King

El 28 de agosto de 1963 Martin Luther King brindó su discurso "Yo tengo un sueño" en los escalones del monumento a Lincoln en Washington D.C. Lea el texto completo de una oratoria histórica.



Estoy feliz de unirme a ustedes hoy en lo que quedará en la historia como la mayor demostración por la libertad en la historia de nuestra nación.

Hace años, un gran americano, bajo cuya sombra simbólica nos paramos, firmó la Proclama de Emancipación. Este importante decreto se convirtió en un gran faro de esperanza para millones de esclavos negros que fueron cocinados en las llamas de la injusticia. Llegó como un amanecer de alegría para terminar la larga noche del cautiverio.

Pero 100 años después, debemos enfrentar el hecho trágico de que el negro todavía no es libre. Cien años después, la vida del negro es todavía minada por los grilletes de la discriminación. Cien años después, el negro vive en una solitaria isla de pobreza en medio de un vasto océano de prosperidad material. Cien años después el negro todavía languidece en los rincones de la sociedad estadounidense y se encuentra a sí mismo exiliado en su propia tierra.

Y así hemos venido aquí hoy para dramatizar una condición extrema. En un sentido llegamos a la capital de nuestra nación para cobrar un cheque. Cuando los arquitectos de nuestra república escribieron las magníficas palabras de la Constitución y la Declaratoria de la Independencia, firmaban una promisoria nota de la que todo estadounidense sería el heredero. Esta nota era una promesa de que todos los hombres tendrían garantizados los derechos inalienables de "Vida, Libertad y la búsqueda de la Felicidad".

Es obvio hoy que Estados Unidos ha fallado en su promesa en lo que respecta a sus ciudadanos de color. En vez de honrar su obligación sagrada, Estados Unidos dio al negro un cheque sin valor que fue devuelto marcado "fondos insuficientes". Pero nos rehusamos a creer que el banco de la justicia está quebrado. Nos rehusamos a creer que no hay fondos en los grandes depósitos de oportunidad en esta nación. Entonces hemos venido a cobrar este cheque, un cheque que nos dará las riquezas de la libertad y la seguridad de la justicia.

Sofocante verano del descontento

También vinimos a este punto para recordarle de Estados Unidos de la feroz urgencia del ahora. Este no es tiempo para entrar en el lujo del enfriamiento o para tomar la droga tranquilizadora del gradualismo. Ahora es el tiempo de elevarnos del oscuro y desolado valle de la segregación hacia el iluminado camino de la justicia racial. Ahora es el tiempo de elevar nuestra nación de las arenas movedizas de la injusticia racial hacia la sólida roca de la hermandad. Ahora es el tiempo de hacer de la justicia una realidad para todos los hijos de Dios.

Sería fatal para la nación el no percatar la urgencia del momento. Este sofocante verano del legítimo descontento del negro no terminará hasta que venga un otoño revitalizador de libertad e igualdad. 1963 no es un fin, sino un principio. Aquellos que piensan que el negro sólo necesita evacuar frustración y que ahora permanecerá contento, tendrán un rudo despertar si la nación regresa a su rutina habitual.

No habrá ni descanso ni tranquilidad en Estados Unidos hasta que el negro tenga garantizados sus derechos de ciudadano. Los remolinos de la revuelta continuarán sacudiendo los cimientos de nuestra nación hasta que emerja el esplendoroso día de la justicia.

Pero hay algo que debo decir a mi gente, que aguarda en el cálido umbral que lleva al palacio de la justicia: en el proceso de ganar nuestro justo lugar no deberemos ser culpables de hechos erróneos. No saciemos nuestra sed de libertad tomando de la copa de la amargura y el odio. Siempre debemos conducir nuestra lucha en el elevado plano de la dignidad y la disciplina. No debemos permitir que nuestra protesta creativa degenere en la violencia física. Una y otra vez debemos elevarnos a las majestuosas alturas de la resistencia a la fuerza física con la fuerza del alma.

Esta nueva militancia maravillosa que ha abrazado a la comunidad negra no debe conducir a la desconfianza de los blancos, ya que muchos de nuestros hermanos blancos, como lo demuestra su presencia aquí hoy, se han dado cuenta de que su destino está atado a nuestro destino. Se han dado cuenta de que su libertad está ligada inextricablemente a nuestra libertad. No podemos caminar solos. Y a medida que caminemos, debemos hacernos la promesa de que marcharemos hacia el frente. No podemos volver atrás.

Pruebas y tribulaciones

Existen aquellos que preguntan a quienes apoyan la lucha por derechos civiles: "¿Cuándo quedarán satisfechos?" Nunca estaremos satisfechos en tanto el negro sea víctima de los inimaginables horrores de la brutalidad policial. Nunca estaremos satisfechos en tanto nuestros cuerpos, pesados con la fatiga del viaje, no puedan acceder a alojamiento en los moteles de las carreteras y los hoteles de las ciudades. No estaremos satisfechos en tanto la movilidad básica del negro sea de un gueto pequeño a uno más grande. Nunca estaremos satisfechos en tanto a nuestros hijos les sea arrancado su ser y robada su dignidad por carteles que rezan: "Solamente para blancos". No podemos estar satisfechos y no estaremos satisfechos en tanto un negro de Mississippi no pueda votar y un negro en Nueva York crea que no tiene nada por qué votar. No, no estamos satisfechos, y no estaremos satisfechos hasta que la justicia nos caiga como una catarata y el bien como un torrente.

No olvido que muchos de ustedes están aquí tras pasar por grandes pruebas y tribulaciones. Algunos de ustedes apenas salieron de celdas angostas. Algunos de ustedes llegaron desde zonas donde su búsqueda de libertad los ha dejado golpeados por las tormentas de la persecución y sacudidos por los vientos de la brutalidad policial. Ustedes son los veteranos del sufrimiento creativo. Continúen su trabajo con la fe de que el sufrimiento sin recompensa asegura la redención.

Vuelvan a Mississippi, vuelvan a Alabama, regresen a Georgia, a Louisiana, a las zonas pobres y guetos de las ciudades norteñas, con la sabiduría de que de alguna forma esta situación puede ser y será cambiada.

No nos deleitemos en el valle de la desesperación. Les digo a ustedes hoy, mis amigos, que pese a todas las dificultades y frustraciones del momento, yo todavía tengo un sueño. Es un sueño arraigado profundamente en el sueño americano.

El sueño

Yo tengo un sueño que un día esta nación se elevará y vivirá el verdadero significado de su credo, creemos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales.

Yo tengo un sueño que un día en las coloradas colinas de Georgia los hijos de los ex esclavos y los hijos de los ex propietarios de esclavos serán capaces de sentarse juntos en la mesa de la hermandad.

Yo tengo un sueño que un día incluso el estado de Mississippi, un estado desierto, sofocado por el calor de la injusticia y la opresión, será transformado en un oasis de libertad y justicia.

Yo tengo un sueño que mis cuatro hijos pequeños vivirán un día en una nación donde no serán juzgados por el color de su piel sino por el contenido de su carácter.

¡Yo tengo un sueño hoy!

Yo tengo un sueño que un día, allá en Alabama, con sus racistas despiadados, con un gobernador cuyos labios gotean con las palabras de la interposición y la anulación; un día allí mismo en Alabama pequeños niños negros y pequeñas niñas negras serán capaces de unir sus manos con pequeños niños blancos y niñas blancas como hermanos y hermanas.

¡Yo tengo un sueño hoy!

Yo tengo un sueño que un día cada valle será exaltado, cada colina y montaña será bajada, los sitios escarpados serán aplanados y los sitios sinuosos serán enderezados, y que la gloria del Señor será revelada, y toda la carne la verá al unísono.

Esta es nuestra esperanza. Esta es la fe con la que regresaré al sur. Con esta fe seremos capaces de esculpir de la montaña de la desesperación una piedra de esperanza.

Con esta fe seremos capaces de transformar las discordancias de nuestra nación en una hermosa sinfonía de hermandad. Con esta fe seremos capaces de trabajar juntos, de rezar juntos, de luchar juntos, de ir a prisión juntos, de luchar por nuestra libertad juntos, con la certeza de que un día seremos libres.

Este será el día, este será el día en que todos los niños de Dios serán capaces de cantar con un nuevo significado: "Mi país, dulce tierra de libertad, sobre ti canto. Tierra donde mis padres murieron, tierra del orgullo del peregrino, desde cada ladera, dejen resonar la libertad". Y si Estados Unidos va a convertirse en una gran nación, esto debe convertirse en realidad.

Entonces dejen resonar la libertad desde las prodigiosas cumbres de Nueva Hampshire. Dejen resonar la libertad desde las grandes montañas de Nueva York. Dejen resonar la libertad desde los Alleghenies de Pennsylvania! Dejen resonar la libertad desde los picos nevados de Colorado. Dejen resonar la libertad desde los curvados picos de California. Dejen resonar la libertad desde las montañas de piedra de Georgia. Dejen resonar la libertad de la montaña Lookout de Tennessee. Dejen resonar la libertad desde cada colina y cada topera de Mississippi, desde cada ladera, dejen resonar la libertad!

Y cuando esto ocurra, cuando dejemos resonar la libertad, cuando la dejemos resonar desde cada pueblo y cada caserío, desde cada estado y cada ciudad, seremos capaces de apresurar la llegada de ese día cuando todos los hijos de Dios, hombres negros y hombres blancos, judíos y gentiles, protestantes y católicos, serán capaces de unir sus manos y cantar las palabras de un viejo negro spiritual : "¡Por fin somos libres! ¡Por fin somos libres! Gracias a Dios todopoderoso, ¡por fin somos libres!" 1


Yo tengo un sueño (I Have a Dream) es el nombre popular del discurso más famoso de Martin Luther King Jr., cuando habló poderosa y elocuentemente de su deseo de un futuro en el cual la gente de tez negra y blanca pudiesen coexistir armoniosamente y como iguales. Este discurso, pronunciado el 28 de agosto de 1963 desde las escalinatas del Monumento a Lincoln durante la Marcha en Washington por el trabajo y la libertad, fue un momento definitorio en el Movimiento por los Derechos Civiles en Estados Unidos. Está considerado frecuentemente como uno de los mejores discursos de la historia, y quedó en el primer puesto entre los discursos del siglo XX según los estudiosos de la retórica.

Ampliamente aclamado como una pieza maestra de la retórica, el discurso de King se asemeja al estilo del sermón de un ministro bautista negro. Apela a fuentes icónicas y ampliamente respetadas como la Biblia, e invoca la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, la Proclamación de Emancipación, y la Constitución de los Estados Unidos. A través del instrumento retórico de la alusión (definido por Campbell y Huxman (2003) como "referencia indirecta a nuestro acervo cultural compartido, como la Biblia, la mitología griega y romana, o nuestra historia"), King hace uso de frases y lenguaje de importantes textos culturales para sus propios propósitos retóricos. Cerca del comienzo King alude al Discurso de Gettysburg de Lincoln diciendo: "Five score years ago..." una particular forma de decir "cien años" en inglés (pues score son 20 años y 20 x 5 = 100).

Las alusiones bíblicas también son comunes. Por ejemplo, King alude al Salmo 30:5 en la segunda estrofa de su discurso. Dice en referencia a la abolición de la esclavitud articulada por la Proclamación de Emancipación , "llegó como un precioso amanecer para terminar una larga noche de cautiverio." Otra alusión bíblica es encontrada en la décima estrofa: "No, no; no estamos satisfechos y no quedaremos satisfechos hasta que "la justicia ruede como el agua y la rectitud como una poderosa corriente." Esta es una alusión a Amós 5:24. King también cita de Isaías 40:4 -"Sueño que algún día los valles serán cumbres..."

La formación religiosa del orador se percibe claramente ya que utiliza tres veces la expresión "hijos de Dios", habla de que "la gloria de Dios será revelada, y se unirá todo el género humano", da ánimo a su gente diciéndoles un mensaje cristiano "Continúen trabajando con la convicción de que el sufrimiento que no es merecido, es emancipador" y cerrando el discurso con ""¡Libres al fin! ¡Libres al fin! Gracias a Dios omnipotente, ¡somos libres al fin!".

Paralelismo, o "usar la misma fraseología inicial en una secuencia de afirmaciones o frases para agregar énfasis, orden, o climax a una idea" (Campbell & Huxman, 2002, p. 177), es una herramienta retórica empleada a través de todo el discurso. Un ejemplo de paralelismo es encontrado casi al principio cuando King insta a su público a aprovechar el momento "Ahora es el momento..." es repetido cuatro veces en la sexta estrofa. El ejemplo más citado de paralelismo es encontrando en la frase "Yo tengo un sueño..." que es repetida ocho veces cuando King describe a su audiencia una imagen de un Estados Unidos de América integrado y unido. 2


Subtitulado en ingles





Fuente 1: BBC mundo
Fuente 2: Wikipedia.com
Autor: Martin Luther King, Jr ( EEUU, 1929-1968) fue un pastor bautista, líder de los movimientos pacíficos defensores de los derechos civiles para los afroamericanos y que, además, participó como activista en numerosas protestas contra la Guerra de Vietnam y la pobreza en general. Por ello fue condecorado con el Premio Nobel de la Paz en 1964. No obstante que fue asesinado, hoy es recordado como uno de los mayores líderes y héroes de la historia de Estados Unidos, y en la moderna historia de la no violencia. Se le concedió a título póstumo la Medalla Presidencial de la Libertad por Jimmy Carter en 1977 y la Medalla de oro del congreso de los Estados Unidos en 2004. Desde 1986, el Martin Luther King Day es día festivo en los Estados Unidos.

Nota: actualización de nota anteriormente publicada el 21 de enero de 2008





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viernes, 14 de enero de 2011

El avestruz y los cristianos de Oriente. Por Antoni Puigverd

Las minorías cristianas de los países árabes están desapareciendo sin que nos demos por enterados
Un par de años atrás, en un gran diario español, se publicó un largo artículo sobre el peligro de la religión actual1. A pesar de reconocer que la fraternidad entre clases y naciones nace del universalismo cristiano, el autor, Ulrich Beck, apuntaba que también de él nace el odio. Las únicas referencias críticas del artículo eran para Benedicto XVI, que aparecía como promotor de la división humana actual por el simple hecho de defender el cristianismo como verdad, y no como una más de las ofertas del supermercado contemporáneo de las ideas relativas. Ningún reproche a la fe islámica, a pesar de que en su nombre diariamente se practican en múltiples rincones del mundo todo tipo de atentados y matanzas, se hostiga a los disidentes y se persigue cruelmente a los que no cumplen con los preceptos del Corán.

Uno podía no leer aquel discutible artículo de Beck, pero era inevitable, hojeando el diario, chocar con la ilustración: una imagen colorista en grandes dimensiones que resumía en ella todos los prejuicios de la ideología anticlerical española. El dibujo consistía en una bomba de las de antes, en forma de bola negra con mecha, coronando a modo de aureola un pantocrátor medieval2. El mensaje multicolor de aquella página principal del diario más vendido de España era este: en el mundo de hoy, la violencia es cristiana.

No puede negarse que dicha violencia existe, lamentablemente, en nuestros días. Es muy probable, sin ir más lejos, que el autor del atentado de Tucson contra la congresista Giffords3 esté intoxicado por una mezcla ideológica explosiva en la que el furor racial y el conservadurismo ideológico se confunden con apelaciones a la identidad cristiana de los padres fundadores de América. Es, sin embargo, muy intelectualmente deshonesto situar el avance del islamismo violento en la Media Luna árabe en el mismo plano que los desmanes ideológicos de cierta minoría neoconservadora de Norteamérica. La corriente cristiana neocon causa, sí, de vez en cuando, injustificable violencia política (no más, atención, que las corrientes extremistas de signo izquierdista en Europa). Y abandera una agitación retórica que fomenta en Norteamérica la división política o racial, no la concordia. En algunos momentos de máxima gravedad mundial, dicha corriente ha caído en excesos verbales imperdonables (Bush y su retórica del Bien contra el diablo Sadam). Pero en el interior de la polis americana, tales ideas se discuten, se contrastan y se combaten libremente.

En Norteamérica (y en aquellos países europeos en los que cunde la tendencia neocon), el Estado no está supeditado a la religión. Al contrario: la religión se supedita a las leyes. Es incomparable, por lo tanto, el ascenso de cierta beligerancia cristiana con el inquietante progreso del islamismo violento, cuya agresividad y capacidad destructiva parece a estas alturas imparable. Ayer mismo, en este diario, el gran Xavier Batalla explicaba las causas del fenómeno: la pobreza y el retraso, la falta de perspectivas de las enormes poblaciones juveniles, el fracaso del arabismo laico, la corrupción. Puesto que no hay signos en el horizonte de una posible solución de dichos problemas, es inevitable deducir que el islamismo violento crecerá más y más. Por si fuera poco, el conflicto árabe-israelí aparece como pretexto ideal de la retórica islamista.

¿Qué hay que hacer entonces para frenar el actual progreso del islamismo violento que amenaza nuestra seguridad por el flanco mediterráneo y que, a través de algunos sectores de la inmigración, está arraigando también en Europa?

No existe respuesta para esta pregunta vital. Es una pregunta tan difícil que preferimos no plantearla. Hacemos como el avestruz. El resultado más triste de la imposibilidad de plantearnos esta pregunta es que las minorías cristianas de los países árabes están desapareciendo sin que nos demos por enterados. La masacre contra los coptos de Egipto en la pasada Navidad pareció despertar una ligera atención. Solo lo pareció. Los coptos todavía son una minoría importante (10%), como los cristianos de Líbano (40-50%). Pero en otros muchos países orientales, Iraq, Siria o Palestina, muchas comunidades cristianas están desapareciendo. Son con frecuencia comunidades antiquísimas, anteriores a la expansión del islam.

Están siendo sometidas a algo muy parecido a una limpieza étnica y no queremos darnos por enterados. Defenderlas complicaría todavía más el avispero oriental. Mientras Alejandro Amenábar dedicó el mayor presupuesto nunca conseguido por un filme en nuestros lares a un péplum panfletario en el que los cristianos de la Alejandría histórica aparecían como ofuscados asesinos, los cristianos de la Alejandría de hoy arriesgan la vida cuando van a misa. Sus hermanos de otros países árabes desaparecen sin que apenas nadie vierta una lágrima por ellos.




Fuente: LaVangurdia.es
Autor: Antoni Puigverd (Antoni Puigvert i Romaguera / España, 1954-). Escritor y poeta español en lengua catalana. También se le puede considerar un periodista de opinión, por colaborar habitualmente en la prensa (El Punt), Diario de Barcelona, Revista de Girona, El País, Jano, El 9, Avui, El Periòdic d'Andorra, Serra d'Or), la radio (Catalunya Ràdio y COM Ràdio), y la televisión (BTV, TV3). Licenciado en filología hispánica, también ha ejercido como profesor de literatura.
Referencias: 1. Ver "Dios es peligroso. Por Ulrich Beck" / OjoAdventista.com 2. Ha sido imposible conseguir esta ilustración ya qyue ha sido movida o borrada de los archivos de ElPais.com 3. Ver "¿Ataque en Tucson augura un EEUU más violento? Por Frank Bajak" / OjoAdventista.com



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lunes, 21 de enero de 2008

Yo tengo un sueño. Por Martin Luther King

El 28 de agosto de 1963 Martin Luther King brindó su discurso "Yo tengo un sueño" en los escalones del monumento a Lincoln en Washington D.C.

...Yo tengo un sueño que un día esta nación se elevará y vivirá el verdadero significado de su credo, creemos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales.

Yo tengo un sueño
que un día en las coloradas colinas de Georgia los hijos de los ex esclavos y los hijos de los ex propietarios de esclavos serán capaces de sentarse juntos en la mesa de la hermandad...

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también escuche y vea una oratoria histórica... + en LIBERTAD RELIGIOSA, SEPARACIÓN IGLESIA-ESTADO / ojo adventista, haciendo clic aquí.



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