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viernes, 14 de enero de 2011

El avestruz y los cristianos de Oriente. Por Antoni Puigverd

Las minorías cristianas de los países árabes están desapareciendo sin que nos demos por enterados
Un par de años atrás, en un gran diario español, se publicó un largo artículo sobre el peligro de la religión actual1. A pesar de reconocer que la fraternidad entre clases y naciones nace del universalismo cristiano, el autor, Ulrich Beck, apuntaba que también de él nace el odio. Las únicas referencias críticas del artículo eran para Benedicto XVI, que aparecía como promotor de la división humana actual por el simple hecho de defender el cristianismo como verdad, y no como una más de las ofertas del supermercado contemporáneo de las ideas relativas. Ningún reproche a la fe islámica, a pesar de que en su nombre diariamente se practican en múltiples rincones del mundo todo tipo de atentados y matanzas, se hostiga a los disidentes y se persigue cruelmente a los que no cumplen con los preceptos del Corán.

Uno podía no leer aquel discutible artículo de Beck, pero era inevitable, hojeando el diario, chocar con la ilustración: una imagen colorista en grandes dimensiones que resumía en ella todos los prejuicios de la ideología anticlerical española. El dibujo consistía en una bomba de las de antes, en forma de bola negra con mecha, coronando a modo de aureola un pantocrátor medieval2. El mensaje multicolor de aquella página principal del diario más vendido de España era este: en el mundo de hoy, la violencia es cristiana.

No puede negarse que dicha violencia existe, lamentablemente, en nuestros días. Es muy probable, sin ir más lejos, que el autor del atentado de Tucson contra la congresista Giffords3 esté intoxicado por una mezcla ideológica explosiva en la que el furor racial y el conservadurismo ideológico se confunden con apelaciones a la identidad cristiana de los padres fundadores de América. Es, sin embargo, muy intelectualmente deshonesto situar el avance del islamismo violento en la Media Luna árabe en el mismo plano que los desmanes ideológicos de cierta minoría neoconservadora de Norteamérica. La corriente cristiana neocon causa, sí, de vez en cuando, injustificable violencia política (no más, atención, que las corrientes extremistas de signo izquierdista en Europa). Y abandera una agitación retórica que fomenta en Norteamérica la división política o racial, no la concordia. En algunos momentos de máxima gravedad mundial, dicha corriente ha caído en excesos verbales imperdonables (Bush y su retórica del Bien contra el diablo Sadam). Pero en el interior de la polis americana, tales ideas se discuten, se contrastan y se combaten libremente.

En Norteamérica (y en aquellos países europeos en los que cunde la tendencia neocon), el Estado no está supeditado a la religión. Al contrario: la religión se supedita a las leyes. Es incomparable, por lo tanto, el ascenso de cierta beligerancia cristiana con el inquietante progreso del islamismo violento, cuya agresividad y capacidad destructiva parece a estas alturas imparable. Ayer mismo, en este diario, el gran Xavier Batalla explicaba las causas del fenómeno: la pobreza y el retraso, la falta de perspectivas de las enormes poblaciones juveniles, el fracaso del arabismo laico, la corrupción. Puesto que no hay signos en el horizonte de una posible solución de dichos problemas, es inevitable deducir que el islamismo violento crecerá más y más. Por si fuera poco, el conflicto árabe-israelí aparece como pretexto ideal de la retórica islamista.

¿Qué hay que hacer entonces para frenar el actual progreso del islamismo violento que amenaza nuestra seguridad por el flanco mediterráneo y que, a través de algunos sectores de la inmigración, está arraigando también en Europa?

No existe respuesta para esta pregunta vital. Es una pregunta tan difícil que preferimos no plantearla. Hacemos como el avestruz. El resultado más triste de la imposibilidad de plantearnos esta pregunta es que las minorías cristianas de los países árabes están desapareciendo sin que nos demos por enterados. La masacre contra los coptos de Egipto en la pasada Navidad pareció despertar una ligera atención. Solo lo pareció. Los coptos todavía son una minoría importante (10%), como los cristianos de Líbano (40-50%). Pero en otros muchos países orientales, Iraq, Siria o Palestina, muchas comunidades cristianas están desapareciendo. Son con frecuencia comunidades antiquísimas, anteriores a la expansión del islam.

Están siendo sometidas a algo muy parecido a una limpieza étnica y no queremos darnos por enterados. Defenderlas complicaría todavía más el avispero oriental. Mientras Alejandro Amenábar dedicó el mayor presupuesto nunca conseguido por un filme en nuestros lares a un péplum panfletario en el que los cristianos de la Alejandría histórica aparecían como ofuscados asesinos, los cristianos de la Alejandría de hoy arriesgan la vida cuando van a misa. Sus hermanos de otros países árabes desaparecen sin que apenas nadie vierta una lágrima por ellos.




Fuente: LaVangurdia.es
Autor: Antoni Puigverd (Antoni Puigvert i Romaguera / España, 1954-). Escritor y poeta español en lengua catalana. También se le puede considerar un periodista de opinión, por colaborar habitualmente en la prensa (El Punt), Diario de Barcelona, Revista de Girona, El País, Jano, El 9, Avui, El Periòdic d'Andorra, Serra d'Or), la radio (Catalunya Ràdio y COM Ràdio), y la televisión (BTV, TV3). Licenciado en filología hispánica, también ha ejercido como profesor de literatura.
Referencias: 1. Ver "Dios es peligroso. Por Ulrich Beck" / OjoAdventista.com 2. Ha sido imposible conseguir esta ilustración ya qyue ha sido movida o borrada de los archivos de ElPais.com 3. Ver "¿Ataque en Tucson augura un EEUU más violento? Por Frank Bajak" / OjoAdventista.com



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viernes, 2 de julio de 2010

Vaticano sin inmunidad en Estados Unidos por desición de la Corte Suprema

El Supremo de EE UU rechaza decidir sobre si el Vaticano tiene inmunidad en los casos de pederastia. Sigue su curso un juicio a la jerarquía católica, acusada de ocultar los abusos cometidos por un cura de Oregón en los años 60Al rechazar aceptar a trámite una apelación del Vaticano en la que solicita inmunidad diplomática, el Tribunal Supremo de EE UU ha permitido hoy que siga un juicio en contra de la jerarquía católica por los abusos cometidos por un cura en Oregón en los años 60. La Corte Suprema de Estados Unidos ha rechazado decidir sobre la petición sin comentario alguno, sin confirmar o rechazar expresamente que Roma disfrute de esa inmunidad como protección de la curia y el Papa en los juicios por pederastia.

Con su decisión de no atender la petición del Vaticano, el Supremo permite que siga su curso el juicio en Oregón, que la curia esperaba detener, con el apoyo de la Casa Blanca, a través de una decisión de ese mismo tribunal. De este modo, con este mismo argumento, puede seguir otro juicio similar en el Estado de Kentucky, en el que el Vaticano también reclama inmunidad diplomática.

El juicio de Oregón lo inició en 2002 un hombre, bajo nombre falso para proteger su intimidad, en contra del padre Andrew Ronan, que supuestamente abusó de niños en Irlanda en los años 50, fue trasladado a Chicago y, de allí, a Portland, en Oregón, donde acabó abusando de él cuando tenía 15 años. El cura falleció en 1992. Los fiscales aseguran que el Vaticano sabía de los abusos y, aún así, le protegió con varios traslados. Por eso han querido sentar en el banquillo a representantes de la curia.

El Vaticano, que comenzó a tener relaciones diplomáticas con EE UU en 1984, solicitó amparo en una ley de 1976 que garantiza inmunidad a los Estados extranjeros.

Hay otro caso, en Kentucky, en el que el abogado William McMurry defiende a tres ciudadanos que aseguran haber sufrido abusos y en el que acusa a Benedicto XVI de haber conocido esos casos y haberlos ocultado cuando era Joseph Ratzinger, prefecto de la Congregación para la Doctrina y de la Fe, antes de ser elegido Papa. En el caso de Kentucky no se acusa a la curia o al papado, sino a Ratzinger en particular, por lo que el abogado defensor no considera que sea válido, tampoco, el argumento de la inmunidad diplomática.

El Vaticano ha defendido, en el caso de Oregón, que los integrantes de la Conferencia Episcopal norteamericana no son asalariados del Vaticano y que, por lo tanto, no se puede considerar a éste responsable último de sus decisiones.

El Supremo no ha admitido a trámite este caso, y diversos juzgados federales han considerado que el Vaticano puede ser una excepción a las leyes de inmunidad diplomática. Un juez, en concreto, estimó que el padre Andrew Ronan podía ser considerado un asalariado del Vaticano en diversas instancias y que podría considerarse a la curia como responsable última de sus acciones, una vez fallecido.


Vaticano sin inmunidad en Estados Unidos

Dictamen permitirá que funcionarios de la Santa Sede sean interrogados en procesos abiertos contra sacerdotes acusados de abusos sexuales contra menores.

Cuando el Vaticano aún critica las acciones policiales en Bélgica en el marco de investigaciones por casos de pedofilia, la Iglesia Católica recibió ayer un nuevo golpe judicial, esta vez en Estados Unidos.

El Tribunal Supremo de Justicia estadounidense rehusó ayer escuchar una apelación del Estado vaticano que buscaba anular una querella contra la Iglesia por los abusos sexuales cometidos por un sacerdote, apelando a su inmunidad como Estado independiente.

En la demanda iniciada el 2002 en Oregon (noroeste) se alegaba que el sacerdote católico Andrew Ronan había abusado sexualmente de un menor de edad. Ronan había sido trasladado por sus superiores de Irlanda a Chicago y luego a Portland, a pesar de que en ambas destinaciones ya existían acusaciones en su contra por abusos sexuales. Antes de ser trasladado a Portland, Ronan había admitido que abusó de dos niños.

El argumento central de la querella es que Ronan es un empleado de la Iglesia Católica y la responsabilidad se eleva a sus superiores inmediatos, los obispos en las diócesis donde fue asignado y, en última instancia, al Vaticano mismo.

Los abogados de la Iglesia Católica alegaron que la Santa Sede está amparada por la inmunidad que se extiende a los Estados soberanos. Sin embargo, no fueron escuchados por un juez federal en Oregon ni por el Tribunal Federal de Apelaciones del Noveno Distrito, en Sacramento (California), en marzo del 2009, que ratificó ese fallo.

Finalmente, el Tribunal Superior, la máxima instancia judicial de EEUU, debía zanjar el tema y pidió la opinión del gobierno de Barack Obama en cuanto a la conveniencia o no de suspender la inmunidad del Vaticano. El gobierno estadounidense prefirió que fuera la alta corte la que dictaminara si el Vaticano disponía de inmunidad en este caso y que si sus altos funcionarios, incluyendo el Papa, podían o no ser interrogados. Y el Tribunal Supremo decidió ayer que el proceso continúe, desestimando la inmunidad.

Esto quiere decir que desde ahora, el tribunal de Oregon podrá examinar la calidad de “empleador” del Vaticano con relación al sacerdote en cuestión, para decidir si puede seguirse el proceso contra la Iglesia Católica, especialmente en lo referente a las compensaciones económicas exigidas por la víctima.

Pero es más, esta decisión permitirá desde ahora que funcionarios de la Santa Sede sean interrogados en otros juicios por abusos sexuales de sacerdotes en Estados Unidos y eventualmente el Vaticano deba responder con sus recursos a las compensaciones económicas solicitadas.

Jeffrey Lena, un abogado que representa al Vaticano en EEUU ha denunciado que el caso, conocido como John Doe versus Santa Sede, “es un intento de usar acontecimientos trágicos como plataforma para un ataque más amplio” contra la Iglesia Católica en ese país.




* Fuente: El Pais.com
**Fuente: LaNacion.cl

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jueves, 17 de junio de 2010

Ley de Libertad Religiosa, España seguirá sin ser laica

El Gobierno llevará al Congreso de los Diputados un proyecto de Ley de Libertad Religiosa que no supondrá un cambio con la situación actual, porque no establecerá la premisa básica de la laicidad del Estado: dejar que las iglesias se financien por sí mismas. No ocurre ni ocurrirá; España, de facto, seguirá siendo un Estado confesional, ya que la Iglesia católica dispone de una generosísima financiación pública que la pone a cubierto de cualquier contingencia. El presidente Zapatero, en su visita al Vaticano (foto), se lo ha garantizado a Benedicto XVI: el dinero no se toca. El Concordato mantendrá su vigencia. Así que la Ley de Libertad Religiosa únicamente modificara lo superficial, pero, ya lo verán, será suficiente para que se organice un amplio y crispado debate nacional en torno a asuntos que deberían estar arrumbados desde mucho tiempo atrás.

Funerales de Estado civiles, eliminación de símbolos religiosos en espacios públicos y algunas otras cuestiones son las que alumbrará el proyecto de Ley, que tendrá la radical oposición de la derecha del PP, siempre atenta a cumplir con los deseos de la Conferencia Episcopal. Habrá polémica, y hasta puede que a más de uno se le ocurra decir aquello de que “España ha dejado de ser católica”. Los prolegómenos prometen: basta echar un distraído vistazo a los numerosísimos canales de televisión de la derecha y la extrema derecha y a sus periódicos, no menos abundantes, para enterarse de que no están dispuestos a dejar pasar sin dar guerra el liliputiense proyecto gubernamental, que, insisto, para nada modifica lo fundamental de las engrasadas relaciones entre el Estado y la Iglesia católica.

Uno de los aspecto de la futura ley que sí parece concitará unanimidad es el de la prohibición de vestir el burka y otras vestimentas islámicas que ocultan el rostro de la mujer en espacios públicos. Aquí se ha impuesto el sentido común y se procederá a decir basta a quienes obligan a que seres humanos no sean visibles a los demás, con o sin su consentimiento; cuando es con se debe a que previamente se ha producido un eficaz lavado de cerebro, técnica que en otras confesiones religiosas también ofrece consumados expertos.

Hay que preguntarse qué impide que de una vez se denuncie el Concordato, abiertamente inconstitucional, y de verdad se establezca la independencia y neutralidad de España ante las religiones, porque mientras con el Vaticano exista el Concordato y a la Iglesia católica se la financie con recursos públicos, aquí hay Estado confesional, se disfrace como se disfrace y se adapte o deje de adaptar a los tiempos que corren. ¿Recuerdan lo de Lampedusa en el Gatopardo: “todo ha de cambiar para que todo siga igual”? Es en lo que estamos.



Fuente: MallorcaConfidencial.com
Autor: José Jaume

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