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domingo, 14 de marzo de 2010

EE.UU. vive "rabia en la derecha": aumentan 244% los grupos racistas

Los grupos extremistas denominados patriotas “han atizado odio sobre el tema de la inmigración, los problemas en la economía y contra una variedad de iniciativas del presidente Obama”.

En el último año, el primero de gestión del presidente Barack Obama, aumentaron en 244 por ciento los grupos extremistas de derecha en Estados Unidos, advirtió hoy el Centro Legal Sureño para la Pobreza (Southern Poverty Law Center), especializado en el tema.

El director del centro, Morris Dees, informó en un comunicado que los grupos potencialmente violentos, en su mayoría racistas y opuestos al gobierno estadounidense, suman ahora 1.753 (comparar con el anterior informe, leyendo "Aumenta la intolerancia racial en EE.UU").

El total incluye a agrupaciones nazis, neonazis, autodenominados patriotas, skinheads, milicias y en general supremacistas blancas, que integran personas que suponen que el tono más claro en la piel es sinónimo de superioridad.

"Las cifras son alarmantes y estamos profundamente preocupados por lo que pudiera suceder en nuestro país", declaró Dees.

Advirtió que los grupos extremistas denominados patriotas "han atizado odio sobre el tema de la inmigración, los problemas en la economía y contra una variedad de iniciativas del presidente Obama".

De acuerdo con un reporte de inteligencia de ese centro, la mayoría de las organizaciones extremistas de derecha, 932, son grupos declarados antiinmigrantes y tienen una ideología "extremista nativista".

Dijo que "ya hay señales de resurgimiento de la violencia radical derechista, como la que vimos en la década de los años noventas". Un total de seis oficiales de distintas corporaciones policíacas han muerto en enfrentamientos con extremistas de derecha desde que el presidente Obama asumió la presidencia.

Dees advirtió también que en el último año distintas autoridades estadunidenses detuvieron a extremistas vinculados con explosivos y a "skinheads" (cabezas rapadas) acusados de confabular para atentar contra el presidente Obama.*


EE.UU. vive "rabia en la derecha"

En EE.UU. la insatisfacción contra el gobierno parece ir en crecimiento. No es un tema de popularidad coyuntural, sino un fenómeno más profundo que afecta no sólo al presidente de turno o al Congreso, sino a toda la institucionalidad y a la clase política que la opera, sea de derecha o de izquierda.

Para muestra podría servir el último mes. A principios de marzo un hombre, aparentemente desquiciado, disparó a las puertas del Pentágono en Washington. Cayó mortalmente abatido, pero hirió a dos guardias.

Dos semanas antes un piloto estrelló su avioneta contra el edificio de la oficina de impuestos en Austin, Texas. Un empleado de la oficina murió en el incendio que se generó posteriormente.

A principios de febrero grupos nacionalistas y de derecha opuestos al "establishment" estadounidense que se identifican con la etiqueta del Tea Party se reunieron en Tennesse para su primera convención nacional.

Aunque los dos primeros casos pueden ser calificados como manifestaciones de la locura cotidiana, dejaron mensajes expresando rencor hacia el gobierno, una tendencia que algunos ven que toma forma en movimientos como el Tea Party, pero también en grupos más radicales y potencialmente violentos.

"Rabia de la derecha"

De acuerdo con un reciente estudio del Centro Legal para la Pobreza Sureña (SPLC, por sus siglas en inglés, Southern Poverty Law Center), "la derecha radical cogió fuego" en el 2009, en la misma medida que avanzaba la crisis económica, se repartían las impopulares ayudas a banqueros o empresas y se profundizaban los cambios demográficos en el país.

"Nunca había visto esto tan diseminado como lo está ahora", aseguró a BBC Mundo, Mark Potok, director del Proyecto de Inteligencia del SPLC, responsable del estudio titulado "La Rabia en la Derecha" (Rage on the Right, ver reporte) que resume reportes gubernamentales, policiales, datos de prensa y declaraciones oficiales de los grupos investigados.

"Es impresionante cuando observas el amplio rango de todo tipo de grupos radicales de derecha: antiinmigrante de línea dura, los grupos intolerantes, los autodefinidos como "patriotas" o milicias. Hemos visto algo así como un incremento del 40% en esos grupos"

El informe del SPLC identifica 1.750 grupos, que incluyen desde milicias supremacistas blancas, colectivos antiinmigrantes o activistas radicales afroamericanos, pero considera que "de lejos, la historia más dramática es la de los "patriotas antigubernamentales".

Los "nuevos patriotas"

Los "nuevos patriotas" son similares a las milicias de mediados de la década de los 90: grupos armados de autodefensa integrados por blancos anglosajones o de origen europeo que consideran que las tradiciones culturales y políticas del país están amenazadas por los afanes de control del gobierno.

Según el SPLC en 2009 los llamados "nuevos patriotas" crecieron un 244%, pasando de 142 a 512 grupos, 127 de ellos milicias armadas.

"Esto causa una gran preocupación porque gente vinculada al movimiento patriota en su momentos álgidos de mediados de los 90 generó mucha violencia", aseguró Potok, quien recordó que el atentado de Oklahoma en abril de 1995, que dejó 168 muertos, fue ejecutado por uno de esos "milicianos".

La preocupación es compartida en diferentes oficinas del gobierno estadounidense. Desde el Departamento de Justicia y el de Seguridad Interior, hasta la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) y el Pentágono tienen equipos que supervisan la actuación de los grupos radicales.

En EE.UU. la primera enmienda de la Constitución garantiza una libertad de expresión casi absoluta bajo la que se amparan muchos activistas para diseminar sus mensajes, siempre que no promuevan discriminación o violencia hacia otros.

Sin embargo, es una garantía sacrosanta que hace difícil controlar a quienes se reúnen para "expresar sus opiniones", aunque a veces esas expresiones puedan ser consideradas "incitaciones". Se trata de una línea delgada que los juristas transitan con extremo cuidado.

Por restricciones legales, el gobierno estadounidense no puede limitar la actuación de esos colectivos por radicales que sean sus opiniones "hasta que no cometan acciones criminales", según dijo a BBC Mundo una fuente del Departamento de Justicia que sigue el fenómeno pero que no puede ser identificada por no estar autorizada a dar declaraciones.

Bajo vigilancia

Aunque el SPLC no recibe financiación del gobierno, la fuente dijo a BBC Mundo que sus reportes "tiene peso" y dentro del departamento de Justicia "son tomados en cuenta a la hora de analizar el fenómeno de los grupos radicales", aunque declinó comentar cuánta credibilidad pueden darle en otras dependencias que siguen el tema.

"No quiero pintar un cuadro en el que el país esté al borde de la destrucción. Eso sería una exageración" afirmó Mark Potok, quien aclaró que aunque hasta unas 300.000 personas puedan ser parte de estos movimientos, en términos relativos "no se trata de un porcentaje tan grande para un país de 300 millones de habitantes".

Pero muchos estadounidenses parecen estar perdiendo la paciencia con la forma de hacer política, de acuerdo con varios estudios de opinión que se han presentado en los últimos meses.

En uno realizado por la televisora NBC y el diario Wall Street Journal se afirma que sólo la cuarta parte de los consultados confía en el gobierno y que el 60% considera que el país está en declive.

Para muchos analistas esos números muestran una amplia base de descontento que abre la puerta no sólo a tendencias alternativas a republicanos o demócratas, sino a estos movimientos con agendas radicales.**



*Fuente: Milenio.com
**Fuente: BBC mundo
Autor: Carlos Chirinos / BBC Mundo, Washington

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lunes, 15 de junio de 2009

La extrema derecha resurge en EE UU

Ultras y racistas cobran fuerza tras la elección del primer presidente negro

¿Es una amenaza la extrema derecha en EE UU? ¿Se viven tiempos similares a los noventa, con la irrupción de los movimientos de milicias blancas cuya culminación fue el atentado de Oklahoma? A juzgar por el Departamento de Seguridad Interior (DHS, en sus siglas en inglés), sí. Es una amenaza y está en alza. Publicó hace un par de meses un informe en el que se aseguraba que "la actual crisis económica y la elección del primer presidente negro ha abonado el terreno para el incremento de los radicales de extrema derecha y su reclutamiento".

- James von Brunn, 88 años, supremacista blanco que niega el Holocausto. Odia a los judíos y a los negros y cree que el presidente Barack Obama es un producto sionista para acabar con la raza blanca. El miércoles entró armado con un rifle en el Museo del Holocausto de Washington. Su odio costó la vida a un guarda de seguridad negro. Von Brunn se encuentra en situación crítica.

- Scott Roeder, fanático antiabortista, acabó el 31 de mayo con la vida del doctor George Tiller -quien efectuaba abortos a mujeres en el último trimestre de embarazo- cuando se encontraba en misa con su familia en Wichita (Kansas).

- Jim Adkisson quería aniquilar a los demócratas del Congreso y a Obama. Ante la dificultad de la tarea, Adkisson se decidió por liberales más accesibles. Asesinó a dos personas en una iglesia de Tennessee porque comulgaban junto a gays y lesbianas.

- Amenaza 'skinhead'. La agencia del Gobierno que controla las armas y los explosivos (BATF, siglas en inglés) dijo haber desmantelado un plan de un grupo skinhead para asesinar a Obama y a otras 102 personas negras. El 102 no es aleatorio, es la suma de 88 y 14; para los supremacistas blancos 88 es el equivalente a Heil Hitler -la H es la octava letra en el alfabeto- y el 14 responde al número de palabras que contiene la frase con que los seguidores del poder blanco empiezan todos sus discursos: "We must secure the existence of our people and a future for white children" ("Debemos asegurar la existencia de nuestra gente y un futuro para los niños blancos").

Los casos antes citados parecen confirmar los peores pronósticos. Cierto es que son aislados (aunque su suma indica una tendencia) y que las cifras más fiables de los grupos de derechos civiles establecen en unos 30.000 los miembros de grupos skinheads, el Movimiento Nacional Socialista (descendiente del Partido Nazi Americano) y los que siguen adorando al Ku Klux Klan. Pero están ahí. Ganando presencia y fuerza bajo la protección de la Primera Enmienda y usando para llegar a la gente y extenderse la herramienta símbolo de estos tiempos: Internet. Varias páginas web de supremacistas blancos vieron sus servidores colapsados la noche que Obama ganaba la presidencia de EE UU en noviembre. Stormfront.org, cuyo fundador es Don Black, 56 años, ex miembro del KKK, tuvo 2.800 nuevos usuarios nada más conocerse la victoria. Y aseguró recibir unas 50.000 visitas sólo ese día. No parece preocupar a los expertos la idea del gran compló, del gran atentado en nombre del poder blanco. Lo que preocupa, y mucho, es el lobo solitario. "Esos tipos son los verdaderamente peligrosos", dice Mark Potok, de la organización privada Southern Poverty Law Center. "Los grandes complóts no tienen éxito porque esos tipos son incapaces de mantener la boca cerrada".

La extrema derecha se adapta a los tiempos y ajusta su ideario. El Movimiento Nacional Socialista no sólo ha cambiado su uniforme para no quedarse anclado en los años treinta (ha pasado del marrón nazi al negro fascista italiano) sino que conoce los temores de la gente y los explota: han puesto en el centro de su diana a los inmigrantes.

Por eso, en sus concentraciones -reducidas, la última en Washington, el año pasado, no sumaba 30 personas, superadas con creces por la policía, que los protegía de grupos contrarios a sus creencias- es común ver a sus miembros portando una mezcla de la bandera americana con la esvástica nazi y lucir chaquetas bomber que llevan eslóganes como no hablo español, gil.... Se trata de reclutar para las filas de la extrema derecha al ciudadano que hasta anteayer tenía casa, coche y una buena tele pero que lo ha perdido todo por culpa de la crisis.


Fuente: El País.com
Autor: Yolanda Monge / Washington

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domingo, 17 de mayo de 2009

Aumenta la intolerancia racial en EE.UU

Por Obama y la crisis: negros y latinos, objeto de ataques.

Alimentados en parte por la llegada a la Casa Blanca de Barack Obama y el rechazo a la inmigración latina, a raíz de una lucha que consideran desleal por los puestos de trabajo en plena crisis económica, los grupos racistas en EE.UU. han crecido en el último año, según advirtió una reconocida ONG que lucha contra la discriminación racial.

De 888 grupos que había en 2007 se pasó a 926, lo que representa un incremento de más del 4 por ciento y un considerable aumento desde el año 2000, cuando había registradas 602 asociaciones racistas, revela el último informe de Southern Poverty Law Center.

Además de los ataques a la población negra, esas organizaciones han centrado su ira contra los latinos. Ese creciente resentimiento es respaldado por las estadísticas de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), que indican que en los últimos cinco años aumentaron en un 40% los ataques raciales contra latinos.

Dos hechos recientes de ataques a latinoamericanos causaron estupor en Estados Unidos. En uno de ellos, un ecuatoriano, José Sucuzhanay, fue asesinado tras ser golpeado con un bate de aluminio en diciembre pasado en Nueva York. Un mes antes, siete adolescentes de Long Island fueron acusados de homicidio por la muerte a puñaladas de otro inmigrante ecuatoriano, Marcelo Lucero.

Los negros y los latinos constituyen, por lo tanto, el objetivo de un odio declarado.

"La elección de Barack Obama ha enardecido a los extremistas racistas, que lo ven como otro signo de que su país está siendo asediado por personas de color", destacó en el informe Mark Potok, investigador del Southern Poverty Law Center -organismo creado en 1971- y editor del documento.

"En los últimos años, casi todo el crecimiento de los grupos racistas estuvo empujado por la explotación del debate migratorio y la resistencia a los latinos, pero en los últimos ocho meses hemos visto que la campaña de Obama se convirtió en otro de los pilares de ataque y base de reclutamiento para los supremacistas", explicó Potok a LA NACION.

Uno de los hechos que más llamaron la atención fue la reacción de estos sectores los dos días inmediatamente posteriores a la elección de Obama como presidente, el 4 de noviembre. Dos de las principales páginas de Internet de grupos racistas -Stormfront.org y el Council of Conservative Citizens- colapsaron ante la enorme cantidad de visitas que registraron.

Desde entonces, no sólo aparecieron nuevos grupos antes no conocidos, sino que aumentaron también las actividades de los ya establecidos a través de mítines, distribución de literatura y presencia en sitios de Internet como Facebook y MySpace, en los que condenan al "presidente Obongo".

"A partir de julio del año pasado se empezó a notar que varios líderes de grupos racistas comentaban que sería bueno que Obama fuese elegido presidente, porque tener a un negro en la Casa Blanca sorprendería a la población blanca, que, espantada, buscaría asociarse a los grupos supremacistas blancos", destacó Potok.

Atentados

En agosto, tres adictos a las metanfetaminas que estaban armados fueron detenidos en Denver, Colorado, cuando planeaban atentar contra el entonces candidato presidencial demócrata. Poco después, en octubre, dos skinheads fueron arrestados en Jackson, Tennessee, por planificar el asesinato del mandatario y la masacre de 88 estudiantes negros en una escuela. Y, desde entonces, Obama se ha convertido en el presidente que más amenazas ha recibido, de acuerdo con datos del Servicio Secreto.

"Todas ésas son evidencias de que hay gente que está muy descontenta y se está movilizando. Está claro que no vivimos en un Estados Unidos postracial sólo por el hecho de que tenemos un presidente negro", subrayó Potok.

Y la crisis económica no ha hecho más que profundizar el odio de estos grupos, que culpan a los latinos y los negros por el debilitamiento del país.

Muchos afirman que la debacle hipotecaria fue causada por la cantidad de inmigrantes indocumentados que tuvieron acceso a créditos sin respaldo, y que los estadounidenses blancos están perdiendo sus empleos por la mano de obra barata que ofrecen los trabajadores mexicanos.

Los grupos de odio que más han crecido en el último año son aquellos que identifican su ideología con el , (pasaron de 155 asociaciones a 186 en todo el país), seguidos por los neonazis (de 207 a 194) y los skinheads (de 90 a 98). El peligro, según el Southern Poverty Law Center, es que ahora los racistas comiencen a radicalizarse y se llegue a casos de terrorismo interno.

En la última década, muchos de estos grupos de odio se refugiaron bajo el paraguas del Partido Republicano, pero éste, tras su derrota electoral, ha buscado alejarse de las posiciones más extremas, para abrirse a las minorías y fortalecerse. Así, los elementos racistas están siendo empujados fuera del partido, que era su único contacto con el poder real.

"Cuanto más marginados se sientan, los grupos racistas tenderán a radicalizar más sus posturas. Estamos entonces frente a un panorama preocupante", advirtió Potok, quien no descartó un aumento en la cantidad y la calidad de los ataques motivados por el odio racial.

Fuente: La Nación.com
Autor: Alberto Armendariz para La Nacion / Nueva York
Fotografia: CBS news / Immigration Fueling White Supremacists. Study: Ku Klux Klan And Neo-Nazis Are Gaining Members As Immigrants Become More Visible

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