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lunes, 9 de enero de 2012

Musulmanes continúan persiguiendo y matando cristianos en Nigeria

• Nigeria y el Islam 1

Es necesario decirlo con claridad y firmeza. Es intolerable la persecución hasta la muerte que sufren los cristianos en muchos países musulmanes. Nigeria es el último y brutal ejemplo. En los últimos días del año, 28 cristianos han sido asesinados, parte de ellos cuando estaban en oración en una iglesia, y no es la primera vez que sucede.

Hoy los cristianos del norte de Nigeria están amenazados de muerte si no abandonan el territorio, porque los musulmanes radicales lo quieren libre de cristianos. Esta práctica tiene un nombre, se llama ‘genocidio’. Nigeria es uno más de la larga lista, Pakistán, Afganistán, Irán, Irak, pero también Arabia Saudita o el mismo Egipto. La mejor situación que se puede encontrar es aquella en la que no hay persecución pero tampoco libertad religiosa, libertad de culto, ni posibilidad de profesar la fe católica en público y mucho menos si eres musulmán. Convertirse al cristianismo es un crimen.

No podemos continuar mudos e indiferentes ante estas prácticas criminales. Es necesario decir basta. Los gobiernos de Europa y de Estados Unidos han de decir basta y es necesario decírselo a los responsables musulmanes religiosos y políticos ahí donde esto sucede, y también a aquellos otros países donde no sucede pero donde las restricciones imperan.

Y es necesario también decirles a las comunidades musulmanas en España que rompan su silencio y hagan sentir su voz, porque quien calla otorga.


• Sectarismo en Nigeria 2

El terrorismo islamista contra los cristianos amenaza la unidad del país más poblado de África

El auge del islamismo en el mundo árabe y en países de mayoría musulmana está forzando la marginación de las comunidades cristianas o su ocultación, cuando no desatando su abierta persecución. El caso del hostigamiento impune de los coptos en Egipto es especialmente relevante, por representar alrededor del 10% de la población del mayor país árabe, pero situaciones semejantes se dan a escala en Siria, Irak o los territorios palestinos, donde las comunidades cristianas se baten en retirada ante una creciente violencia sectaria y las incumplidas promesas de protección de los Gobiernos respectivos.

En Nigeria resulta inquietante la tibieza gubernamental hacia la violencia islamista contra los cristianos. El país más poblado de África parece encaminarse hacia una confrontación entre sus mitades musulmana y cristiana si el presidente Goodluck Jonathan, un cristiano sureño, no pone coto inmediato al terror desatado por Boko Haram, una milicia fundamentalista que pretende imponer la sharía en la totalidad del país. El grupo terrorista, modelado a imagen de los talibanes, ha reivindicado los sangrientos atentados de Nochebuena y Navidad contra iglesias católicas, más de una treintena de muertos, y cuya réplica, el martes, ha sido el ataque contra una escuela árabe, con seis niños heridos. Es la segunda Navidad que Boko Haram —cuya traducción dialectal, “la educación occidental es pecaminosa”, es suficientemente explícita sobre su universo— se ceba con templos católicos en Nigeria, donde la imposición de la ley islámica en varios Estados ha forzado la huida de decenas de miles de cristianos. El grupo terrorista, semianiquilado en 2009, se ha reconstruido en una fuerza capaz de matar a centenares de personas, como lo demuestran sus recientes ataques en ciudades del norte y sus mortíferos atentados suicidas en Abuja, la capital, en verano, uno de ellos contra la sede de la ONU.

No hay desafío mayor en este escenario para el presidente Jonathan, elegido en abril, que prevenir que Nigeria sucumba a la violencia sectaria impulsada por el fanatismo islamista. El riesgo es catastrófico en un país de 160 millones de almas, pobre pese a su abundancia petrolífera —instigadora de una corrupción y violencia ilimitadas—, con un Gobierno central débil, una larga historia golpista y decenas de miles de muertos en años recientes en enfrentamientos separatistas e interétnicos.


• De la fe al odio hay solo un paso 3

El nuevo año comienza, otra vez, con la violencia religiosa en el continente africano, y sin posibilidades de que el problema se solucione a corto plazo. Los desplazamientos humanos se dan por cuestiones económicas, bélicas y por catástrofes naturales, principalmente. Sin embargo, a comienzos de 2012 el motivo del aumento del número de desplazados en Nigeria tiene raíz religiosa: los musulmanes atacan a los cristianos sin compasión y desmedidamente.

Nigeria, el país más poblado de África, con ricos yacimientos de petróleo y con más de 200 tribus repartidas por todo el país, además de enfrentar algunos problemas sociales actuales, hoy debe volcarse a la tarea de contrarrestar el trabajo terrorista del grupo Boko Haram que, en pos de imponer un estado teocrático islámico, persigue, hostiga, secuestra y mata a decenas de cristianos y animistas.

El jueves se cumplió el plazo de un ultimátum dado por la nucleación a los seguidores del profeta Jesucristo que se encuentran en el norte del país africano. “Damos un ultimátum de tres días a los cristianos para dejar el norte de Nigeria”, había manifestado días anteriores el vocero de Boko Haram, Abul Qaqa. Y así fue; cumplido el plazo impuesto por los fundamentalistas religiosos, los cristianos fueron atacados en una iglesia. Un día después, en el velorio, los musulmanes volvieron a atacar, dejando casi una veintena de muertos. Luego de los atentados, hubo algunos enfrentamientos con la policía y el ejército, que se desplegó al norte para combatir contra los terroristas.

Consecuencia de los ataques es el desplazamiento de centenares de fieles cristianos que dejaron entre el viernes y ayer sus casas para conseguir un lugar seguro en medio de tanta persecución y asesinatos. Miles de nigerianos están abandonando su propiedad por la amenaza, cumplida en parte, de los seguidores de Mahoma de luchar contra los “infieles” del norte del país y tratar de imponer la sharia o ley islámica.

Boko Haram, cuyo nombre significa “La educación occidental es un pecado”, inició sus actividades terroristas recién en el año 2002. La nucleación se considera continuadora de los talibanes afganos y reivindicó decenas de ataques en Nigeria, incluyendo los ataques a los cristianos en la Navidad de 2011, que dejó casi medio centenar de muertos en algunas ciudades, y otras acciones contra la sede de las Naciones Unidas en la capital Abuja. La agrupación rechaza totalmente lo que denomina “educación occidental”, incluyendo, lógicamente, la teoría de la evolución de las especies. El líder terrorista Mohamed Yusuf, muerto por las fuerzas de seguridad nigerianas en 2009, creía que la “lluvia se produce por un milagro divino”.

Aunque parezca inconcebible, el siglo XXI aún es protagonista de enfrentamientos por motivos religiosos. No se puede afirmar que la religión no hace daño y que es un instrumento inofensivo para las personas. La prueba de ello lo tenemos en el continente negro, donde ayer cientos de personas tenían que huir de sus propias casas solo por el motivo de tener una religión distinta a la mayoría en una región de la nación. A inicios del 2012 decenas de personas mueren a causa de tener una fe o dogma distintos a los que profesan los que poseen las armas.

Boko Haram es el retrato fiel y la evidencia contundente de que la Edad Media sigue presente a pesar de los esfuerzos por superarla. Es solo uno de los miles de grupos religiosos alrededor del mundo, sean musulmanes o no, que reivindican el sometimiento, la esclavitud, la supresión de la racionalidad para comprender el mundo y el odio entre ciudadanos de un mismo territorio. La religión, especialmente sus dogmas arcaicos y antihumanos, sigue postergando el entendimiento entre seres humanos, fomentando el miedo, la persecución y la muerte.





Fuente 1: Editorial / ForumLibertas.com
Fuente 2: Editorial / ElPais.com
Fuente 3: Abc.com.py
Autor: Eduardo Quintana
Fotografía: Montaje de Ojo Adventistas basado en fotografías de Africanseer.com / Islamist group Boko Haram strikes again:28 dead on Christmas Day Church bombing in Suleja






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miércoles, 19 de octubre de 2011

¿Quién defiende a los cristianos? Por Ricardo Ruiz de la Serna

Digámoslo claramente: a los cristianos los están persiguiendo y matando en algunos países islámicos ante la inactividad de sus Gobiernos en algunos casos y con su tolerancia o su abierta participación en otros. La violencia contra los coptos en Egipto se acrecienta cada día y el Gobierno parece incapaz de detenerla. El pasado domingo hubo 24 muertos y más de 200 heridos en El Cairo durante una manifestación pacífica en protesta por el ataque contra una iglesia días antes. Estos son sólo dos acontecimientos de las últimas semanas. La lista podría seguir según veamos lo ocurrido desde comienzos de año.

El ciclo de revueltas árabes -cada vez es más difícil llamarlo revoluciones- y el progreso nuclear iraní han aumentado la represión sobre las minorías étnicas, lingüísticas y, cómo no, religiosas. En Egipto, en Yemen y en Libia los islamistas van ganando terreno y están secuestrando los procesos de cambio. El contrabando de las armas robadas de los arsenales de Gadafi se ha disparado: en Egipto y en la Franja de Gaza se ha localizado parte del armamento que falta. Los cambios en los países islámicos no están generando más libertad sino más caos y, en medio de la inestabilidad, quienes lo terminan pagando son los grupos más vulnerables, especialmente los cristianos. Aproximadamente el 10% de los egipcios son coptos y sus líderes no terminan de creer las promesas que ahora les hace el Gobierno.

El problema no es sólo político sino también cultural: allí donde los islamistas radicales se hacen con el poder, a los cristianos les va francamente mal. El Estado los va abandonando -en el mejor de los casos- o los va hostigando hasta que se marchan, se mueren o, simplemente, se agotan y desaparecen por envejecimiento. ¿Cómo están los cristianos en Pakistán? ¿Y en el territorio afgano controlado por los talibán? Peor aún es el caso de aquellos que se convierten y deciden seguir a Cristo: a esos los espera la huida -si son afortunados- o la muerte. Que se lo pregunten a Magdi Cristiano Allam o a Youcef Nardakani, que se enfrenta a la pena de muerte en Irán por el terrible delito de haberse convertido al cristianismo y haberse hecho pastor.

El Islam tiene poco que ver con todo esto, pero los islamistas radicales parecen empeñados en demostrar lo contrario. Sin duda, existen musulmanes moderados y no todo el mundo islámico es igual. Ahora bien, el problema es real y la comunidad internacional debe intervenir para atajarlo. Se debe facilitar el asilo político de los cristianos perseguidos que lo soliciten, se debe apoyar política y económicamente a las instituciones cristianas en los países islámicos -iglesias, asociaciones, universidades, fundaciones- y se debe exigir a los Gobiernos de países islámicos el respeto a las minorías cristianas, es decir, la igualdad entre sus ciudadanos sean o no musulmanes. No podemos seguir jugando al escondite con la intolerancia religiosa en Egipto, en Irán, en Pakistán... El mismo derecho que cualquiera debe tener de convertirse al Islam debe tenerlo para cambiar de religión o no profesar ninguna en absoluto. No caben ni pretextos culturales ni excusas religiosas para lo que es una exigencia de la dignidad humana: Nadie debe ser perseguido ni sufrir por causa de la religión.

La semana pasada y las anteriores han sido los coptos en Egipto o un pastor evangélico en Irán, ¿quiénes serán los próximos?





Fuente: ElImparcial.com
Autor: Ricardo Ruiz de la Serna, es analista político, abogado y profesor de técnicas de la propaganda y de la comunicación política de la Universidad CEU-San Pablo.
Fotografía: Féretros de cristianos coptos muertos / ElEconomista.mx













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martes, 10 de mayo de 2011

Ataque mortal de musulmanes a cristianos en Egipto

Al menos 12 muertos y 186 heridos en enfrentamientos sectarios en El Cairo. Un grupo de salafistas asalta una Iglesia en la que creían que se encontraba retenida una copta convertida al Islam
Al menos 12 personas han muerto y más de 180 han resultado heridas, 11 de ellas muy graves, en un nuevo enfrentamiento armado registrado anoche entre cristianos y musulmanes en Egipto. En el barrio de Imbaba, en El Cairo, la calma iba regresando despacio mientras los rescoldos del incendio de la Iglesia de Mar Mina aún humeaba después de que durante la pasada noche un grupo de musulmanes salafíes la atacaran al creer que los cristianos mantenían encerrada allí a una copta convertida al islam. También los ánimos seguían encendidos entre los vecinos que seguían acudiendo al lugar. Se ha producido igual número de víctimas de cada confesión, según Ali Abdel Rahman, gobernador de la provincia de Giza.

El primer ministro Essam Sharaf, se ha apresurado a convocar la reunión del Consejo de Ministros y ha aplazado un viaje al Golfo Pérsico que debía llevarle en su primera parada a Bahréin. En declaraciones a la televisión, el gobernador de Giza, que incluye amplios sectores del Gran Cairo y donde se encuentra Imbaba, dijo que el Ejército y la Policía habían logrado devolver la calma a ese barrio, sin embargo algunos vecinos protestaban esta mañana ante la indefensión que sienten y acusaban al Ejército de "dejar hacer" a los exaltados. No ha sido posible establecer quién empezó el enfrentamiento y de dónde procedían los disparos. También fueron lanzados cócteles molotov.

En un comunicado emitido a través de su página de Facebook, el Consejo Superior de las fuerzas Armadas que gobierna de facto del país afirmó que había 190 detenidos y que iban a ser trasladados a un tribunal militar superior y que se iba a "condenar y castigar de forma ejemplar a quién se le ocurra jugar con los valores de este país". La Junta militar piensa también crear un comité que evalúe los daños y que establezca compensaciones económicas para los afectados. El Consejo resalta en su comunicado "los peligros graves que rodean a Egipto en este periodo (...) y exige a todas las ramas del pueblo y a los jóvenes de la revolución y las fuerzas nacionales, así como a los líderes religiosos, tanto musulmanes como cristianos, que hagan un frente común contra el intento de romper el tejido de la nación".

El Consejo Superior de Las Fuerzas Armadas considera que "no se puede volver al pasado y que no hay otra meta que alcanzar que la estabilidad y la seguridad y la consecución de los objetivos de la revolución sin importar lo que haya que sacrificar".


Violencia en aumento

Los actos violentos entre miembros de ambas comunidades son habituales en los últimos meses. La pasada navidad, un atentado en la iglesia de los Dos Santos en Alejandría que dejó 24 muertos, encendió los ánimos entre los fieles y durante semanas se produjeron enfrentamientos que se localizaron principalmente en el sur del país, una de las más conservadoras y donde la comunidad cristiana tiene importantes raíces históricas. Sin embargo, la Fiscalía general ha abierto una investigación para determinar la implicación del ex ministro de Interior Habib El Adly en dicho atentado. Al parecer el objetivo del ataque habría sido culpar a los islamistas y encender los ánimos entre cristianos y musulmanes.

Poco después de la caída del presidente Hosni Mubarak, tras 18 días de protestas, se produjo otro grave enfrentamiento entre miembros de ambas confesiones que se saldó con nueve muertos. Durante una manifestación para protestar por la quema de una iglesia, un grupo de musulmanes irrumpieron en el barrio de Moqqatam, un suburbio de El Cairo de mayoría cristiana. Sin embargo con el paso de los días se asentó la idea de que la batalla fue provocada por matones del depuesto régimen que intentaban sembrar el desconcierto y el odio para demostrar que sin Mubarak Egipto se sumiría en el caos.

"Debemos acabar con la violencia, no debemos permitir que esas personas arruinen lo que hemos logrado en la revolución de enero", ha señalado Essam El Erian, portavoz de los Hermanos Musulmanes, en una entrevista televisiva. "El incidente de Imbaba muestra claramente que hay algunas personas que todavía están trabajando entre bastidores para inflamar la lucha sectaria en Egipto", explicó. "Yo creo que esas personas pertenecen al Partido Nacional Democrático [de Hosni Mubarak] y todavía están decididos a desintegrar cualquier cosa adquirida en la revolución", concluyó.

Los musulmanes que han protagonizado el ataque de esta noche pertenecen a la corriente de los salafíes, una de las más rigurosas del islam y que cada día está ganando más terreno en Egipto. Después de mantener un perfil bajo durante el régimen de Mubarak, desde el 11 de febrero, los salafistas están ganando presencia en las calles egipcias. Esta semana protagonizaron una protesta en el centro de la capital por el asesinato del líder de Al Qaeda, Osama Bin Laden, a manos estadounidenses, e intentaron llegar a la embajada del país norteamericano.

Los cristianos egipcios, mayoritariamente coptos, representan el 10 por ciento de la población del país, calculada en unos 75 millones de habitantes. Al Qaeda ha lanzado en varias ocasiones amenazas contra las poblaciones cristianas en Oriente Próximo.

La violencia sectaria amenaza con hacer descarrilar el proceso que se inició el 25 de enero y que durante 18 días tuvo al mundo pendiente del pulso que el pueblo egipcio mantenía en la plaza de Tahrir. Finalmente el régimen de Hosni Mubarak cayó y este, al igual que muchos de sus hombres fuertes, se encuentran detenidos y acusados de diversos delitos que van desde el blanqueo y la malversación hasta el asesinato deliberado de 846 manifestantes desarmados. El propio Mubarak podría enfrentarse a la pena capital por esta acusación.





Fuente: ElPais.com / Al menos 12 muertos y 186 heridos en enfrentamientos sectarios en El Cairo
Autor: Nuria Tesón / El Cairo
Fotografía: Funeral por las víctimas de los choques entres coptos y musulmanes en Egipto / AFP


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