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lunes, 20 de diciembre de 2010

Jimmy Carter: hemos tenido un presidente negro, es hora de tener un presidente homosexual

Un presidente homosexual es el próximo paso en el avance de Estados Unidos hacia los derechos civiles, en la misma veta recorrida “cuando nos ocupamos del tema racial”, ha especulado el ex presidente de Estados Unidos, Jimmy Carter.

El ex presidente demócrata compartió sus reflexiones en la sede de su vieja oficina, en una entrevista con la página web Big Think (ver "America Is Ready for a Gay President").

“No sé si en la próxima elección, pero pienso en un futuro próximo”, dijo Carter, refiriéndose a la posibilidad de un presidente homosexual.

Dijo que “paso a paso, nos hemos dado cuenta que este tema de la homosexualidad tiene los mismos elementos adversos y progresistas que cuando nos ocupamos del tema racial hace 50 años, o hace 40 años”. “Por eso debería decir que el país se está aclimatando a favor de un presidente que podría ser mujer, que podría ahora, obviamente, ser negro y que también podría ser una persona gay”.

A pesar de sus antecedentes como miembro de la Iglesia Bautista del Sur, Carter se ha presentado como un firme partidario de la agenda gay. En el año 2007, el ex presidente instó a los militares estadounidenses a que revocaran la prohibición para los homosexuales declarados de incorporarse a la carrera militar*.







Fuente: LifeSiteNews.com / Jimmy Carter: we’ve had a black president, now it’s time for a gay one
Autor: Kathleen Gilbert
Referencia: *. Vale mencionar que en los próximos días esta ley que ya ha sido derogada por las cámaras del Senado y de los Representantes de los Estados Unidos, va ha ser firmada y promulgada por el presidente Barack Obama

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miércoles, 18 de agosto de 2010

Obama se la juega por la libertad de culto

El presidente de EE UU respalda la construcción de una mezquita en la 'zona cero' de Nueva York a pesar de la fuerte oposición política y ciudadana al proyecto

Aprovechando la conmemoración oficial que la Casa Blanca efectúa cada año para celebrar el inicio del mes del Ramadán, de ayuno y rezo para los musulmanes, el presidente norteamericano, Barack Obama, defendió el viernes la libertad de una institución islámica para construir una mezquita cerca de la 'zona cero' de los atentados terroristas de Nueva York de septiembre de 2001. A pesar de que el presidente recordó que la Constitución de Estados Unidos protege la libertad religiosa, numerosos políticos conservadores le criticaron por considerar que la localización exacta de la mezquita es un insulto a la memoria de los 2.851 fallecidos en aquellos ataques.

"Como ciudadano, como presidente, creo que los musulmanes tienen el mismo derecho a practicar su religión que el resto de ciudadanos de este país", dijo el presidente. "Y eso incluye el derecho a construir un lugar de rezo y un centro comunitario en una propiedad privada en el centro de Manhattan, cumpliendo con las leyes y las ordenanzas locales. Esto es América, y nuestro compromiso con la libertad religiosa debe ser inquebrantable. El principio de que las personas de cualquier credo son bienvenidas en este país y de que este Gobierno no las tratará de formas distintas es intrínseco a nuestra naturaleza".

Obama se une así a un nutrido grupo de políticos moderados, como el alcalde de Nueva York, el independiente Michael Bloomberg, que creen que la construcción del centro islámico en Manhattan debe seguir adelante. Su promotora, la fundación Cordoba Initiative, ha logrado todos los permisos necesarios. Su último escollo era la petición, realizada por sus detractores, de que se declarara protegido al edificio que ahora ocupa el solar, de 152 años de antigüedad. La autoridad local rechazó esa petición el 7 de agosto, dando luz verde a su demolición. El 53% de los neoyorquinos se oponen al proyecto, según un sondeo.

A pesar de que la Casa Blanca no tiene poder de decisión en el asunto, el del viernes fue un gesto de firme apoyo de Obama a Bloomberg, que ha sido criticado por la derecha por conceder los permisos necesarios para erigir la mezquita.

La ex gobernadora de Alaska Sarah Palin tildó ayer el anuncio de Obama, en su página de Twitter, de "sacrilegio". El representante por Nueva York Peter King añadió en un comunicado que "la comunidad musulmana muestra insensibilidad e indiferencia" en este caso. "Lo correcto y moralmente bueno para Obama hubiera sido apremiar a los musulmanes a que respeten a las familias de los que murieron y alejen esa mezquita de la zona cero. Desafortunadamente, el presidente prefiere la corrección política".

Lo mismo consideraron diversos miembros de asociaciones de víctimas del 11-S. "Barack Obama ha abandonado a América en el mismo lugar en el que su corazón quedó roto hace nueve años", dijo Debra Burlingame, hermana de uno de los pilotos asesinados y portavoz de diversas familias. "La construcción de la mezquita es un acto de provocación que sólo causará más ataques sangrientos en el nombre de Alá".

Muchos analistas esperaban que el presidente no entrara en este debate. Su propio portavoz, Robert Gibbs, había dicho la semana pasada en conferencia de prensa que "el presidente no se inmiscuye en decisiones de política local". Desde el movimiento ultraconservador del Tea Party se le viene acusando, desde su misma toma de posesión, y sin prueba alguna, de no haber nacido en EE UU, sino en Indonesia, donde pasó parte de su infancia, y de ser por ello secretamente musulmán.

Obama, que recordó que EE UU es una nación aconfesional, hizo una clara distinción entre los terroristas de Al Qaeda, responsables de los atentados, y los musulmanes que viven en Norteamérica, una comunidad que instituciones privadas como el Centro para las Relaciones Islámico-Americanas estima en siete millones de personas. "Nuestra ascendencia, tan heterogénea, es un activo, no una debilidad", dijo el presidente. "Somos una nación de cristianos, de musulmanes, de judíos y de hindúes. Y también de no creyentes".

La tradición de celebrar el inicio del mes del Ramadán en la Casa Blanca data de los tiempos de Thomas Jefferson, quien fue presidente a principios del siglo XIX. Aunque cenas como la del viernes se han celebrado de forma intermitente en Washington, el ex presidente George Bush las convirtió en una tradición anual.

La mezquita de Nueva York formará parte de un centro cultural islámico de 13 plantas, que contará con un centro de lectura, una zona deportiva e incluso un restaurante y una guardería. Costará 75 millones de dólares, aproximadamente, y estará localizada a dos manzanas de donde en su día se irguieron las Torres Gemelas.



Fuente: ElPais.com
Autor: David Alandete / Washington

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domingo, 14 de marzo de 2010

EE.UU. vive "rabia en la derecha": aumentan 244% los grupos racistas

Los grupos extremistas denominados patriotas “han atizado odio sobre el tema de la inmigración, los problemas en la economía y contra una variedad de iniciativas del presidente Obama”.

En el último año, el primero de gestión del presidente Barack Obama, aumentaron en 244 por ciento los grupos extremistas de derecha en Estados Unidos, advirtió hoy el Centro Legal Sureño para la Pobreza (Southern Poverty Law Center), especializado en el tema.

El director del centro, Morris Dees, informó en un comunicado que los grupos potencialmente violentos, en su mayoría racistas y opuestos al gobierno estadounidense, suman ahora 1.753 (comparar con el anterior informe, leyendo "Aumenta la intolerancia racial en EE.UU").

El total incluye a agrupaciones nazis, neonazis, autodenominados patriotas, skinheads, milicias y en general supremacistas blancas, que integran personas que suponen que el tono más claro en la piel es sinónimo de superioridad.

"Las cifras son alarmantes y estamos profundamente preocupados por lo que pudiera suceder en nuestro país", declaró Dees.

Advirtió que los grupos extremistas denominados patriotas "han atizado odio sobre el tema de la inmigración, los problemas en la economía y contra una variedad de iniciativas del presidente Obama".

De acuerdo con un reporte de inteligencia de ese centro, la mayoría de las organizaciones extremistas de derecha, 932, son grupos declarados antiinmigrantes y tienen una ideología "extremista nativista".

Dijo que "ya hay señales de resurgimiento de la violencia radical derechista, como la que vimos en la década de los años noventas". Un total de seis oficiales de distintas corporaciones policíacas han muerto en enfrentamientos con extremistas de derecha desde que el presidente Obama asumió la presidencia.

Dees advirtió también que en el último año distintas autoridades estadunidenses detuvieron a extremistas vinculados con explosivos y a "skinheads" (cabezas rapadas) acusados de confabular para atentar contra el presidente Obama.*


EE.UU. vive "rabia en la derecha"

En EE.UU. la insatisfacción contra el gobierno parece ir en crecimiento. No es un tema de popularidad coyuntural, sino un fenómeno más profundo que afecta no sólo al presidente de turno o al Congreso, sino a toda la institucionalidad y a la clase política que la opera, sea de derecha o de izquierda.

Para muestra podría servir el último mes. A principios de marzo un hombre, aparentemente desquiciado, disparó a las puertas del Pentágono en Washington. Cayó mortalmente abatido, pero hirió a dos guardias.

Dos semanas antes un piloto estrelló su avioneta contra el edificio de la oficina de impuestos en Austin, Texas. Un empleado de la oficina murió en el incendio que se generó posteriormente.

A principios de febrero grupos nacionalistas y de derecha opuestos al "establishment" estadounidense que se identifican con la etiqueta del Tea Party se reunieron en Tennesse para su primera convención nacional.

Aunque los dos primeros casos pueden ser calificados como manifestaciones de la locura cotidiana, dejaron mensajes expresando rencor hacia el gobierno, una tendencia que algunos ven que toma forma en movimientos como el Tea Party, pero también en grupos más radicales y potencialmente violentos.

"Rabia de la derecha"

De acuerdo con un reciente estudio del Centro Legal para la Pobreza Sureña (SPLC, por sus siglas en inglés, Southern Poverty Law Center), "la derecha radical cogió fuego" en el 2009, en la misma medida que avanzaba la crisis económica, se repartían las impopulares ayudas a banqueros o empresas y se profundizaban los cambios demográficos en el país.

"Nunca había visto esto tan diseminado como lo está ahora", aseguró a BBC Mundo, Mark Potok, director del Proyecto de Inteligencia del SPLC, responsable del estudio titulado "La Rabia en la Derecha" (Rage on the Right, ver reporte) que resume reportes gubernamentales, policiales, datos de prensa y declaraciones oficiales de los grupos investigados.

"Es impresionante cuando observas el amplio rango de todo tipo de grupos radicales de derecha: antiinmigrante de línea dura, los grupos intolerantes, los autodefinidos como "patriotas" o milicias. Hemos visto algo así como un incremento del 40% en esos grupos"

El informe del SPLC identifica 1.750 grupos, que incluyen desde milicias supremacistas blancas, colectivos antiinmigrantes o activistas radicales afroamericanos, pero considera que "de lejos, la historia más dramática es la de los "patriotas antigubernamentales".

Los "nuevos patriotas"

Los "nuevos patriotas" son similares a las milicias de mediados de la década de los 90: grupos armados de autodefensa integrados por blancos anglosajones o de origen europeo que consideran que las tradiciones culturales y políticas del país están amenazadas por los afanes de control del gobierno.

Según el SPLC en 2009 los llamados "nuevos patriotas" crecieron un 244%, pasando de 142 a 512 grupos, 127 de ellos milicias armadas.

"Esto causa una gran preocupación porque gente vinculada al movimiento patriota en su momentos álgidos de mediados de los 90 generó mucha violencia", aseguró Potok, quien recordó que el atentado de Oklahoma en abril de 1995, que dejó 168 muertos, fue ejecutado por uno de esos "milicianos".

La preocupación es compartida en diferentes oficinas del gobierno estadounidense. Desde el Departamento de Justicia y el de Seguridad Interior, hasta la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) y el Pentágono tienen equipos que supervisan la actuación de los grupos radicales.

En EE.UU. la primera enmienda de la Constitución garantiza una libertad de expresión casi absoluta bajo la que se amparan muchos activistas para diseminar sus mensajes, siempre que no promuevan discriminación o violencia hacia otros.

Sin embargo, es una garantía sacrosanta que hace difícil controlar a quienes se reúnen para "expresar sus opiniones", aunque a veces esas expresiones puedan ser consideradas "incitaciones". Se trata de una línea delgada que los juristas transitan con extremo cuidado.

Por restricciones legales, el gobierno estadounidense no puede limitar la actuación de esos colectivos por radicales que sean sus opiniones "hasta que no cometan acciones criminales", según dijo a BBC Mundo una fuente del Departamento de Justicia que sigue el fenómeno pero que no puede ser identificada por no estar autorizada a dar declaraciones.

Bajo vigilancia

Aunque el SPLC no recibe financiación del gobierno, la fuente dijo a BBC Mundo que sus reportes "tiene peso" y dentro del departamento de Justicia "son tomados en cuenta a la hora de analizar el fenómeno de los grupos radicales", aunque declinó comentar cuánta credibilidad pueden darle en otras dependencias que siguen el tema.

"No quiero pintar un cuadro en el que el país esté al borde de la destrucción. Eso sería una exageración" afirmó Mark Potok, quien aclaró que aunque hasta unas 300.000 personas puedan ser parte de estos movimientos, en términos relativos "no se trata de un porcentaje tan grande para un país de 300 millones de habitantes".

Pero muchos estadounidenses parecen estar perdiendo la paciencia con la forma de hacer política, de acuerdo con varios estudios de opinión que se han presentado en los últimos meses.

En uno realizado por la televisora NBC y el diario Wall Street Journal se afirma que sólo la cuarta parte de los consultados confía en el gobierno y que el 60% considera que el país está en declive.

Para muchos analistas esos números muestran una amplia base de descontento que abre la puerta no sólo a tendencias alternativas a republicanos o demócratas, sino a estos movimientos con agendas radicales.**



*Fuente: Milenio.com
**Fuente: BBC mundo
Autor: Carlos Chirinos / BBC Mundo, Washington

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lunes, 15 de junio de 2009

La extrema derecha resurge en EE UU

Ultras y racistas cobran fuerza tras la elección del primer presidente negro

¿Es una amenaza la extrema derecha en EE UU? ¿Se viven tiempos similares a los noventa, con la irrupción de los movimientos de milicias blancas cuya culminación fue el atentado de Oklahoma? A juzgar por el Departamento de Seguridad Interior (DHS, en sus siglas en inglés), sí. Es una amenaza y está en alza. Publicó hace un par de meses un informe en el que se aseguraba que "la actual crisis económica y la elección del primer presidente negro ha abonado el terreno para el incremento de los radicales de extrema derecha y su reclutamiento".

- James von Brunn, 88 años, supremacista blanco que niega el Holocausto. Odia a los judíos y a los negros y cree que el presidente Barack Obama es un producto sionista para acabar con la raza blanca. El miércoles entró armado con un rifle en el Museo del Holocausto de Washington. Su odio costó la vida a un guarda de seguridad negro. Von Brunn se encuentra en situación crítica.

- Scott Roeder, fanático antiabortista, acabó el 31 de mayo con la vida del doctor George Tiller -quien efectuaba abortos a mujeres en el último trimestre de embarazo- cuando se encontraba en misa con su familia en Wichita (Kansas).

- Jim Adkisson quería aniquilar a los demócratas del Congreso y a Obama. Ante la dificultad de la tarea, Adkisson se decidió por liberales más accesibles. Asesinó a dos personas en una iglesia de Tennessee porque comulgaban junto a gays y lesbianas.

- Amenaza 'skinhead'. La agencia del Gobierno que controla las armas y los explosivos (BATF, siglas en inglés) dijo haber desmantelado un plan de un grupo skinhead para asesinar a Obama y a otras 102 personas negras. El 102 no es aleatorio, es la suma de 88 y 14; para los supremacistas blancos 88 es el equivalente a Heil Hitler -la H es la octava letra en el alfabeto- y el 14 responde al número de palabras que contiene la frase con que los seguidores del poder blanco empiezan todos sus discursos: "We must secure the existence of our people and a future for white children" ("Debemos asegurar la existencia de nuestra gente y un futuro para los niños blancos").

Los casos antes citados parecen confirmar los peores pronósticos. Cierto es que son aislados (aunque su suma indica una tendencia) y que las cifras más fiables de los grupos de derechos civiles establecen en unos 30.000 los miembros de grupos skinheads, el Movimiento Nacional Socialista (descendiente del Partido Nazi Americano) y los que siguen adorando al Ku Klux Klan. Pero están ahí. Ganando presencia y fuerza bajo la protección de la Primera Enmienda y usando para llegar a la gente y extenderse la herramienta símbolo de estos tiempos: Internet. Varias páginas web de supremacistas blancos vieron sus servidores colapsados la noche que Obama ganaba la presidencia de EE UU en noviembre. Stormfront.org, cuyo fundador es Don Black, 56 años, ex miembro del KKK, tuvo 2.800 nuevos usuarios nada más conocerse la victoria. Y aseguró recibir unas 50.000 visitas sólo ese día. No parece preocupar a los expertos la idea del gran compló, del gran atentado en nombre del poder blanco. Lo que preocupa, y mucho, es el lobo solitario. "Esos tipos son los verdaderamente peligrosos", dice Mark Potok, de la organización privada Southern Poverty Law Center. "Los grandes complóts no tienen éxito porque esos tipos son incapaces de mantener la boca cerrada".

La extrema derecha se adapta a los tiempos y ajusta su ideario. El Movimiento Nacional Socialista no sólo ha cambiado su uniforme para no quedarse anclado en los años treinta (ha pasado del marrón nazi al negro fascista italiano) sino que conoce los temores de la gente y los explota: han puesto en el centro de su diana a los inmigrantes.

Por eso, en sus concentraciones -reducidas, la última en Washington, el año pasado, no sumaba 30 personas, superadas con creces por la policía, que los protegía de grupos contrarios a sus creencias- es común ver a sus miembros portando una mezcla de la bandera americana con la esvástica nazi y lucir chaquetas bomber que llevan eslóganes como no hablo español, gil.... Se trata de reclutar para las filas de la extrema derecha al ciudadano que hasta anteayer tenía casa, coche y una buena tele pero que lo ha perdido todo por culpa de la crisis.


Fuente: El País.com
Autor: Yolanda Monge / Washington

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domingo, 17 de mayo de 2009

Aumenta la intolerancia racial en EE.UU

Por Obama y la crisis: negros y latinos, objeto de ataques.

Alimentados en parte por la llegada a la Casa Blanca de Barack Obama y el rechazo a la inmigración latina, a raíz de una lucha que consideran desleal por los puestos de trabajo en plena crisis económica, los grupos racistas en EE.UU. han crecido en el último año, según advirtió una reconocida ONG que lucha contra la discriminación racial.

De 888 grupos que había en 2007 se pasó a 926, lo que representa un incremento de más del 4 por ciento y un considerable aumento desde el año 2000, cuando había registradas 602 asociaciones racistas, revela el último informe de Southern Poverty Law Center.

Además de los ataques a la población negra, esas organizaciones han centrado su ira contra los latinos. Ese creciente resentimiento es respaldado por las estadísticas de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), que indican que en los últimos cinco años aumentaron en un 40% los ataques raciales contra latinos.

Dos hechos recientes de ataques a latinoamericanos causaron estupor en Estados Unidos. En uno de ellos, un ecuatoriano, José Sucuzhanay, fue asesinado tras ser golpeado con un bate de aluminio en diciembre pasado en Nueva York. Un mes antes, siete adolescentes de Long Island fueron acusados de homicidio por la muerte a puñaladas de otro inmigrante ecuatoriano, Marcelo Lucero.

Los negros y los latinos constituyen, por lo tanto, el objetivo de un odio declarado.

"La elección de Barack Obama ha enardecido a los extremistas racistas, que lo ven como otro signo de que su país está siendo asediado por personas de color", destacó en el informe Mark Potok, investigador del Southern Poverty Law Center -organismo creado en 1971- y editor del documento.

"En los últimos años, casi todo el crecimiento de los grupos racistas estuvo empujado por la explotación del debate migratorio y la resistencia a los latinos, pero en los últimos ocho meses hemos visto que la campaña de Obama se convirtió en otro de los pilares de ataque y base de reclutamiento para los supremacistas", explicó Potok a LA NACION.

Uno de los hechos que más llamaron la atención fue la reacción de estos sectores los dos días inmediatamente posteriores a la elección de Obama como presidente, el 4 de noviembre. Dos de las principales páginas de Internet de grupos racistas -Stormfront.org y el Council of Conservative Citizens- colapsaron ante la enorme cantidad de visitas que registraron.

Desde entonces, no sólo aparecieron nuevos grupos antes no conocidos, sino que aumentaron también las actividades de los ya establecidos a través de mítines, distribución de literatura y presencia en sitios de Internet como Facebook y MySpace, en los que condenan al "presidente Obongo".

"A partir de julio del año pasado se empezó a notar que varios líderes de grupos racistas comentaban que sería bueno que Obama fuese elegido presidente, porque tener a un negro en la Casa Blanca sorprendería a la población blanca, que, espantada, buscaría asociarse a los grupos supremacistas blancos", destacó Potok.

Atentados

En agosto, tres adictos a las metanfetaminas que estaban armados fueron detenidos en Denver, Colorado, cuando planeaban atentar contra el entonces candidato presidencial demócrata. Poco después, en octubre, dos skinheads fueron arrestados en Jackson, Tennessee, por planificar el asesinato del mandatario y la masacre de 88 estudiantes negros en una escuela. Y, desde entonces, Obama se ha convertido en el presidente que más amenazas ha recibido, de acuerdo con datos del Servicio Secreto.

"Todas ésas son evidencias de que hay gente que está muy descontenta y se está movilizando. Está claro que no vivimos en un Estados Unidos postracial sólo por el hecho de que tenemos un presidente negro", subrayó Potok.

Y la crisis económica no ha hecho más que profundizar el odio de estos grupos, que culpan a los latinos y los negros por el debilitamiento del país.

Muchos afirman que la debacle hipotecaria fue causada por la cantidad de inmigrantes indocumentados que tuvieron acceso a créditos sin respaldo, y que los estadounidenses blancos están perdiendo sus empleos por la mano de obra barata que ofrecen los trabajadores mexicanos.

Los grupos de odio que más han crecido en el último año son aquellos que identifican su ideología con el , (pasaron de 155 asociaciones a 186 en todo el país), seguidos por los neonazis (de 207 a 194) y los skinheads (de 90 a 98). El peligro, según el Southern Poverty Law Center, es que ahora los racistas comiencen a radicalizarse y se llegue a casos de terrorismo interno.

En la última década, muchos de estos grupos de odio se refugiaron bajo el paraguas del Partido Republicano, pero éste, tras su derrota electoral, ha buscado alejarse de las posiciones más extremas, para abrirse a las minorías y fortalecerse. Así, los elementos racistas están siendo empujados fuera del partido, que era su único contacto con el poder real.

"Cuanto más marginados se sientan, los grupos racistas tenderán a radicalizar más sus posturas. Estamos entonces frente a un panorama preocupante", advirtió Potok, quien no descartó un aumento en la cantidad y la calidad de los ataques motivados por el odio racial.

Fuente: La Nación.com
Autor: Alberto Armendariz para La Nacion / Nueva York
Fotografia: CBS news / Immigration Fueling White Supremacists. Study: Ku Klux Klan And Neo-Nazis Are Gaining Members As Immigrants Become More Visible

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viernes, 6 de febrero de 2009

Separación Iglesia y Estado: la ayuda de Estados Unidos se vuelve laica

La nueva Casa Blanca. El Estado destinará dinero a las obras sociales libres de sellos religiosos.
Barack Obama garantizó ayer que las ayudas del Estado tendrán orientación laica, sin favorecer a una religión sobre otra ni a los grupos religiosos sobre los seculares. El presidente de Estados Unidos decía adherirse así al estricto principio jeffersoniano recogido en la Constitución norteamericana que establece la separación entre Iglesia y Estado.

En un discurso pronunciado durante el Desayuno Nacional de Oración, una tradición de los presidentes desde hace décadas, Obama anunció la reorganización de la oficina de asuntos religiosos de la Casa Blanca con el fin de asegurar que el dinero del Estado no se emplea en la promoción de un determinado credo ni en perjuicio de los no creyentes. "Esta oficina simplemente servirá para actuar en beneficio de aquellas organizaciones que trabajan por nuestras comunidades y lo hará sin desdibujar la línea tan sabiamente diseñada por nuestros padres fundadores", declaró el presidente antes de la firma del decreto que define los nuevos objetivos de la oficina federal.

Durante el acto, el presidente encontró el momento para hablar de su propio camino dentro de la fe. Tras reconocer que no había crecido dentro de un ambiente "especialmente religioso" -"tuve un padre que nació musulmán y se convirtió al ateísmo, unos abuelos metodistas y baptistas que no eran practicantes y una madre escéptica de las formas organizadas de religión"-, Obama contó haber abrazado tarde el cristianismo. "Y sucedió no por adoctrinamiento o una revelación repentina, sino por trabajar mes tras mes con gente de la iglesia que quería ayudar a sus vecinos, sin importar de dónde fueran, qué aspecto tenían o a quién rezaban". Tras reconocer que "la fe ha sido a menudo un arma divisoria responsable de guerras y prejuicios", el presidente declaró, sin embargo, que "no existe ninguna religión cuyo principio sea el odio". "No existe un Dios que apruebe quitar la vida a un ser humano inocente".

Durante su campaña electoral, Obama prometió que modificaría el cometido de la oficina de asuntos para la fe creada bajo el mandato de George Bush y que daba a los grupos religiosos acceso, frecuentemente privilegiado, a los fondos federales. La Administración Obama quiere estar segura de que el dinero de los contribuyentes canalizado a través de esa oficina tiene un fin social libre de sellos religiosos, que se da de comer al hambriento o se alberga al que no tiene hogar, pero sin hacer proselitismo.

Obama describió el encuentro de ayer como una de esas "raras oportunidades" que unen al mundo en un momento de paz y de buena voluntad. El Desayuno Nacional de Oración tiene sus orígenes en la ciudad de Seattle durante los años de la Gran Depresión, cuando a los líderes de las comunidades no les quedó otra cosa más que rezar después de haber hecho todo lo posible por ayudar a los más desfavorecidos.

Fuente: ElPaís.com "La ayuda de EE UU se vuelve laica".
Autor: Yolanda Monge - Washington
Fotografia: montaje Menesez Filipov.

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