lunes, 4 de abril de 2011

La fanática hoguera de una diminuta iglesia prende la mecha del odio global

La quema de un ejemplar del Corán hace dos semanas en una pequeña ciudad de Estados Unidos -ignorada a propósito- desata una matanza en Afganistán. La amenaza de una gran falla alimentada de Coranes con motivo del noveno aniversario del 11-S no se concretó pero fue noticia mundial. El pastor Terry Jones, al frente de la diminuta iglesia de Gainesville (Florida), fanático e iluminado, solo dio marcha atrás después de recibir una llamada del secretario de Defensa de Estados Unidos, Robert Gates, en la que le conminaba a no hacerlo ya que estaba poniendo en peligro la vida de personas inocentes y soldados norteamericanos. Las cadenas de televisión apagaron las cámaras y cientos de periodistas volvieron a sus casas. No pasó nada.

Pero ese mismo odio irracional finalmente se escenificó el pasado 20 de marzo en esa misma Iglesia -conocida por el rebuscado nombre de Dove World Outreach Center y con menos de medio centenar de fieles-, durante el sermón dominical, y nadie tuvo noticia. Pasó totalmente desapercibido. Ninguno de los dos periódicos locales, ni el Gainesville Sun ni The Florida Alligator, recogieron el hecho de que Jones supervisó la quema de un Corán durante un simulacro de juicio en el que fue encontrado "culpable" y sometido a la hoguera como en los tiempos de la Inquisición. El diario USA Today logró, a través de su servicio de noticias religiosas, entrevistar brevemente por teléfono al pastor, quien relató lo ocurrido. La agencia de noticias France Presse lo contaba en un cable datado el 21 de marzo en Florida. No hubo ruido mundial. Eso fue todo. Excepto que como consecuencia de ese Corán abrasado ayer morían asesinados siete trabajadores de Naciones Unidas en la remota Mazar i Sharif, en el lejano Afganistán.

Jones insiste en que no rompió su palabra de que no volvería a sus ideas incendiarias. "No hemos roto ningún compromiso, aquella promesa tenía que ver con el Día Internacional de la Quema del Corán". Esto es otra cosa. Lo cuenta el pastor en la entrevista que concedió al diario USA Today, porque ni él ni ningún miembro de su raquítica organización pudo ser contactado ayer por este periódico. Los teléfonos de Dove World comunicaron durante todo el día. Los correos electrónicos se quedaron sin respuesta. Solo pasado el mediodía, la página web del Gainesville Sun publicaba un comunicado del religioso que se citaba a sí mismo a través de su plataforma Stand Up America.

"Nosotros, Stand Up America, encontramos que lo sucedido es una acción criminal y trágica", se lee en el comunicado. "Los disturbios de Afganistán son inaceptables para el Gobierno de Estados Unidos", prosigue el texto, para llegar a la cuestión de fondo defendida por el pastor Jones: "El islam no es una religión de paz. Ha llegado la hora de que hagamos responsables de sus actos a esa gente. Reclamamos que nuestro Gobierno tome medidas y se manifieste contra estos actos. Esta gente debe ser llevada ante la justicia".

Jones vive bajo la teoría de que el islam, de que "esa gente", está esperando la oportunidad de poder tomar el control de la sociedad estadounidense para imponer sus leyes. Autor de un libro titulado El islam es el diablo, Jones considera que "ha llegado el momento de que deje de tolerarse a los países dominados por los musulmanes que extiendan su odio contra el cristianismo". Esta era la única disculpa que ayer llegó del fanatismo que predica Jones, si es que alguien esperaba alguna.

El Corán que se quemó el 20 de marzo ardió durante 10 minutos (video). El hombre que expulsó el mal con fuego fue el pastor Wayne Sapp, bajo la atenta mirada de Jones y poco más de 30 seguidores, aunque el acto de redención era abierto al público. La hoguera fue el final del juicio a la que la Iglesia de Gainesville condenó al Corán. Tras ser encontrado "culpable" de todos sus "crímenes", el acusado fue "ejecutado", en palabras del propio Jones. El jurado había deliberado durante ocho minutos. No le hizo falta más tiempo para considerar que el libro sagrado de los musulmanes promueve "el mal y la violencia". El Corán había sido regado anteriormente durante una hora con queroseno. Cuando llegó el veredicto solo hizo falta aplicarle fuego -con un mechero de barbacoas- para que ardiera, sobre una bandeja de metal, en el centro de la Iglesia. Jones consideró el evento un éxito. "Esta es una de esas experiencias que solo se tienen una vez en la vida", declaró el pastor.

Una cadena de provocaciones

• Julio de 2010. Terry Jones, pastor de una pequeña parroquia pentecostal de Florida, convoca a través de Internet el Día Internacional de la Quema del Corán para el 11 de septiembre. Jones considera el libro sagrado islámico un texto que incita a comportamientos violentos y radicales.

• Agosto de 2010. La convocatoria de Jones atrae paulatinamente la atención de usuarios de Internet y, sucesivamente, la de medios informativos. La polémica sobre la iniciativa del pastor viaja en paralelo con el gran debate nacional que se desarrolla en Estados Unidos sobre el proyecto de construcción de un centro islámico -dotado de instalaciones culturales, deportivas y de una zona de rezo- a dos manzanas de la zona cero de Manhattan. La iniciativa de Jones produce un rechazo prácticamente unánime. Amplios sectores de la derecha estadounidense, encabezados por Sarah Palin, consideran inaceptable el proyecto islámico en Nueva York.

• Septiembre de 2010. Manifestaciones de protesta contra la convocatoria de Jones son celebradas en varios países. Entre ellos figuran Afganistán, Pakistán, India e Indonesia. En algunos casos las concentraciones son violentas. La tensión crece, y la cúpula política estadounidense ejerce una gran presión sobre el pastor para que renuncie al acto. El día 9 de septiembre, Jones anuncia su marcha atrás.

• Marzo de 2011. El día 10, el Congreso estadounidense abre una comisión de investigación sobre la radicalización de los musulmanes en EE UU, lo que genera temores de una vuelta a la caza de brujas de McCarthy. El día 20, los pastores Terry Jones y Wayne Sapp celebran un "juicio al Corán" organizado en la parroquia de Jones. A finales de marzo, dos cristianos son asesinados y una iglesia resulta quemada en ataques justificados como respuestas al acto de Sapp y Jones.*



Una multitud tomó por asalto la sede de la ONU en una ciudad del norte afgano. Mataron a 8 empleados y guardias. Dos fueron decapitados. Fue en represalia al acto de un pastor estadounidense que hace unos días incendió el libro sagrado.

En un día de furia religiosa, motivada por la quema de un ejemplar del Corán en Estados Unidos hace unos días, una multitud tomó por asalto la sede de las Naciones Unidas (ONU) en la ciudad de Mazar e Sharif, al norte de Afganistán, y asesinó a ocho empleados de ese organismo internacional. También murieron cuatro manifestantes a manos de los guardias.

Las víctimas del ataque son cinco hombres de seguridad del organismo, de nacionalidad nepalí, y tres funcionarios de origan rumano, noruego y sueco. Entre ellos hay una mujer, aunque no se la identificó. El jefe de la misión internacional resultó herido durante el ataque, pero logró sobrevivir.

El origen de esta manifestación de cólera musulmana hay que buscarlo en la polémica práctica que llevó adelante una iglesia evangélica de Gainesville, en Florida. El pastor Terry Jones, que lidera la comunidad, había anunciado en septiembre del año pasado que iba a quemar un Corán para conmemorar el aniversario del ataque a las Torres Gemelas. Finalmente no lo hizo porque le llovieron críticas de todo el mundo e, inclusive, del propio presidente Barack Obama. Pero hace sólo 10 días, Wayne Sapp, otro pastor de la misma iglesia, terminó llevando a cabo la promesa de Jones.

El ultraje al sagrado libro islámico generó una ola de indignación en el mundo musulmán y derivó en las protestas de ayer en Afganistán, un país en guerra y con una sociedad muy conservadora en lo religioso. Hubo masivas marchas en varias ciudades, como en Nimroz, Bamiyán y Herat. En todas ellas los manifestantes se dispersaron pacíficamente. No fue así en Mazar e Sharif.

En esa tranquila ciudad del norte afgano, de una gran riqueza en sitios arqueológicos musulmanes y helenísticos, la manifestación comenzó a las 13.30, después de la tradicional oración del viernes. La multitud se dirigió a la sede de la UNAMA, denominación que se le da a la misión de la ONU en Afganistán, y comenzó a arrojarle piedras. En un momento la protesta se radicalizó porque, según la versión de la policía local, entre los manifestantes había “talibanes infiltrados”. Lo cierto es que la turba terminó atacando a los guardias, los mató y les quitó las armas. Luego asaltaron el edificio, asesinaron a otros tres empleados en el interior y finalmente lo incendiaron.

El jefe de de la policía local, Sher Mohammad Durani, confirmó que “ocho extranjeros fueron asesinados y uno quedó herido”. Y agregó que por lo menos dos de ellos fueron decapitados. “Sabemos que, en al menos dos casos, los manifestantes golpearon con martillos los cuellos de los trabajadores para decapitarlos”, contó a los periodistas.

El secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, condenó el ataque y lo calificó de “cobarde”. “Este fue un ataque atroz contra personal de la ONU, que no puede justificarse bajo ninguna circunstancia y que condeno en los términos más contundentes”, sostuvo.

En el mismo sentido se pronunció el presidente de Estados Unidos, Barack Obama: “Destacamos la necesidad de calma e instamos a todas las partes a rechazar la violencia y resolver las diferencias a través del diálogo”. “Los valientes hombres y mujeres de Naciones Unidas realizan su trabajo en apoyo del pueblo afgano. Su trabajo es esencial para construir un Afganistán más fuerte para el beneficio de todos sus ciudadanos”, agregó.

Palabras duras se lanzaron también desde la Unión Europea y la Organización del Tratado del Atlántico del Norte. Catherine Ashton, jefa de la diplomacia de la UE, afirmó que “este es otro ejemplo desafortunado de cómo la ignorancia, la intolerancia y una agresión sin sentido pueden convertir en víctimas a personas completamente inocentes”. Anders Fogh Rasmussen, secretario general de la alianza militar occidental, en tanto, señaló que “las víctimas de estos ataques se dedicaban a ayudar al pueblo afgano a vivir mejor. Al atacarlos han demostrado que no les importa lo que la ONU y toda la comunidad internacional intentan hacer en beneficio de todos los afganos”.

El incidente es visto como un desastre para las Naciones Unidas y las fuerzas internacionales en el país, donde hay 132.000 soldados extranjeros –dos terceras partes son estadounidenses– que apoyan al gobierno afgano en su lucha para frenar a los talibanes. Mazar e Sharif es una de las siete zonas escogidas para inaugurar el proceso llamado de “transición”, por el cual las fuerzas extranjeras cederán la responsabilidad de la seguridad a las fuerzas afganas a partir del 1 de julio.

Si el personal de la ONU no se puede establecer con cierta paz en el país, es muy probable que la organización se vea obligada a considerar el cierre o reducir drásticamente sus operaciones en Afganistán. Por el momento, las autoridades emitieron la orden de aplicar el protocolo “ciudad blanca”, lo que obliga a todo el personal a encerrarse en sus casas y evitar salir a la calle .


“No nos sentimos responsables”

El pastor Terry Jones, que dirige la iglesia de Gainesville donde se quemó el ejemplar del Corán, dijo que estaban “consternados” por lo sucedido, pero que no eran culpables de haber desencadenado la matanza. “No nos sentimos responsables por lo que ocurrió. Los elementos radicales del Islam toman esto como una excusa para promover sus actividades violentas”, sostuvo.


Es más, lanzó nuevas frases en contra del islam. “Lo que nos gustaría es ver a EE.UU. poniéndose de pie, a las Naciones Unidas poniéndose de pie. Es hora de dejar de ignorar la violencia que existe en países musulmanes como Pakistán y Afganistán”, afirmó.**




* Fuente: ElPais.com
Autor: Yolanda Monge / Washington
**Fuente: Clarin.com



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martes, 29 de marzo de 2011

Trece muertos en los enfrentamientos entre cristianos y musulmanes en El Cairo

La quema de una iglesia provoca un enfrentamiento entre ambas comunidadesLa violencia sectaria ha vuelto a las calles de Egipto. Trece personas fallecieron la madrugada del martes y más de 140 resultaron heridas durante un choque entre cristianos y musulmanes registrado en Moqqatam, un suburbio de El Cairo. El enfrentamiento, en el que participaron más de 1.300 personas, se originó cuando un grupo de cristianos coptos bloquearon una de las principales autopistas de la zona sur de la ciudad que transcurre junto al barrio en una sentada pacífica de protesta contra la quema de una iglesia días antes en otro barrio cairota. Un portavoz de la iglesia en la zona afirmó que un par de centenares de musulmanes al grito de ¡Alá es grande! vinieron de Sayeda Aisha y les atacaron con piedras. Horas después disparos al aire, cócteles molotov y un número creciente de individuos de ambas confesiones protagonizaron una batalla.

En la montaña del Moqqatam, uno de los barrios más deprimidos de la capital egipcia se hacinan miles de cristianos que viven de la recogida y reciclaje de las toneladas de basuras que los 20 millones de habitantes de El Cairo generan cada día. De una de las casas salen gritos y lamentos y al rato un féretro que es llevado en volandas, mientras las mujeres, de negro riguroso, se abrazan y sostienen unas a otras. Los vecinos acusan al Ejército de ser cómplice de las muertes. Un hombre afirma que los agresores se parapetaron en los tanques para atacarles. Otro muestra los bidones de gasolina de metal, similares a los que portan los tanques y que supuestamente habrían sido usados para incendiar cinco fábricas de reciclaje de cartón y plástico y otras tantas villas. "¿Quién de nosotros puede coger algo del Ejército sin su permiso?", añade el hombre insinuando la connivencia de los militares.

Entre los edificios quemados hay dos que han sobrevivido a las llamas. "Son de musulmanes", explica una mujer que tiene lo poco que ha podido salvar en el incendio metido en una camioneta. A su alrededor, media docena de chiquillos descalzos y comidos de moscas se sorbe los mocos. "¿Dónde vamos a ir ahora, a América? Lo hemos perdido todo. La ropa, el oro..."

"Una mezcla de matones con palos y machetes y algunos barbudos atacaron a los cristianos", explica Badri Makra que llamó personalmente a los militares que "se tomaron su tiempo para acudir a acabar con la protesta". "Vinieron cinco tanques que se supone que iban a separarles y no lo hicieron".

En un comunicado que los Hermanos Musulmanes hicieron ayer a través de su página web acusaban al depuesto Gobierno de instigar la tensión religiosa para provocar el caos. Los Hermanos instaron a los egipcios a no dejarse atrapar en la trampa de la sedición sectaria por el peligro que entrañaría la desestabilización del país para la joven revuelta iniciada el 25 de enero pasado. El comunicado apelaba al orgullo nacional sin diferencia de "religión, color o credo" y destacaba que no se gana nada sin renunciar a algo y que la fuerza de la nación y el triunfo de la revolución residían en el respeto mutuo.

Es el segundo día que la capital egipcia vive enfrentamientos entre ambas comunidades después de que el pasado domingo fuera quemada una iglesia en el barrio de Helwan, a las afueras de la ciudad. Un grupo de musulmanes habían prendido fuego al templo después de un enfrentamiento entre familias que había dejado dos muertos porque una musulmana tenía una relación amorosa con un cristiano.

Egipto es un país de mayoría musulmana suní donde los cristianos coptos suponen apenas el 10 por ciento de una población de 80 millones y periódicamente se producen enfrentamientos entre ambas comunidades. La pasada Navidad los ánimos volvieron a prender cuando un atentado contra una iglesia en Alejandría dejó 23 muertos y más de 90 heridos.

Un capitán que controla el acceso al suburbio asegura que "trataron de separarles pacíficamente y que los militares no efectuaron "ni un disparo". "Si lo hubiéramos hecho habría muchos más muertos", afirma. Sí reconoce, sin embargo que oyó tiros, aunque no sabe "de donde procedían". En su opinión lo que ocurrió ayer en Moqqatam fue "sólo un malentendido". Un error que ha dejado a 13 madres sin sus hijos.

Mientras los diarios egipcios se hacían eco de la existencia de una "contrarrevolución en las calles". Matones con machetes se mueven por distintos lugares de la ciudad y estarían intentando sembrar el caos entre los ciudadanos. La plaza Tahrir fue ayer escenario de enfrentamientos, pero entre estos baltaguía, matones y los restos de manifestantes prodemócratas que seguían en la plaza. Varias personas resultaron heridas en la batalla a pedradas. El Ejército desmanteló después "con violencia" el campamento que aún quedaba en la glorieta del centro de la plaza, según ha denunciado Amnistía Internacional. Esta organización denunció de madrugada que algunos testigos afirmaban que el Ejército había permitido a los matones atacarles y que posteriormente más de 100 personas fueron detenidas. A los periodistas que lo presenciaron se les quitaron sus tarjetas de memoria de las cámaras.




Fuente: ElPais.com
Autor: Nuria Tesón / El Cairo
Fotografía: Uno de los fuegos que provocaron los enfrentamientos entre Coptos y musulmanes en la ciudad de El Cairo la noche de ayer / KHALED ALI - AFP



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viernes, 4 de marzo de 2011

La Corte Suprema de EEUU protege a los que protestan en los funerales de los militares

La máxima corte vota 8 a 1 a favor del grupo del reverendo Fred Phelps, considera que los males del mundo se deben a la tolerancia hacia los homosexuales
La Corte Suprema de Estados Unidos ha dictaminado que la Primera Enmienda de la Constitución americana protege a la Iglesia Bautista de Westboro a la hora de llevar a cabo protestas contra los homosexuales en los funerales de los militares muertos en las guerras de Irak y Afganistán. La máxima corte ha votado 8 a 1 a favor del grupo del reverendo Fred Phelps, que considera que los males del mundo, en general, y de Estados Unidos, en particular, se deben a la tolerancia que este país tiene hacia los homosexuales o el aborto, entre otros.

"Cuando el país está entregado a la sodomía y los sodomitas, es necesario este tipo de actuaciones", dijo Phelps cuando supo que Albert Snyder denunció a su Iglesia después de que los fanáticos seguidores del reverendo colocaran piquetes el día del entierro de su hijo, muerto en Irak en 2006. Phelps y su familia -esa es básicamente su congregación, son pocos pero hacen mucho ruido- se congregaron el día en que se daba sepultura al cadáver de Matthew Snyder portando pancartas en las que se leía "Gracias a Dios por los soldados muertos"; "Vais a ir todos al infierno"; "Dios odia a EEUU, Gracias por el 11-S". Un juego de palabras que combina el lema de los 'marines' -Semper Fi- con el insulto 'faggot' (maricón).

Snyder demandó a la Iglesia de Topeka (Kansas) por haberle causado "angustia emocional y mental" y ganó, por lo que Phelps fue condenado a pagar 11 millones de dólares que más tarde fueron reducidos a cinco (recomendamos leer el articulo de Ojo Adventista, "Bautistas, homosexuales y libertad de expresión"). El caso llegó hasta una corte de apelaciones federal en Virginia que revirtió el veredicto argumentando que la Constitución de Estados Unidos protegía a los miembros de la congregación. El siguiente paso fue el Supremo, que hoy establece que la Primera Enmienda garantiza la libertad de expresión de la Iglesia de Westboro.

El presidente del Supremo, el juez John Roberts, ha sido quien ha escrito la disertación sobre el dictamen. "La palabra es poderosa. Puede mover a la gente a tomar acciones, a derramar lágrimas de alegría o pena o -como ha sucedido en este caso- infligir gran daño. Pero no podemos reaccionar a ese daño castigando al portavoz", escribe Roberts. "Como nación hemos elegido un camino diferente, aquel en el que se defiende incluso el discurso hiriente", expone el juez. Samuel Alito ha sido el único magistrado disidente con la opinión mayoritaria del Tribunal. "Nuestro profundo compromiso como nación a un debate libre y abierto no es una licencia para el asalto verbal despiadado como ha ocurrido en este caso".

Cuarenta y ocho Estados de la Unión, 42 senadores y grupos de militares veteranos han apoyado al padre del soldado muerto en Irak en su batalla contra el fanatismo del reverendo y pidieron al Supremo que protegiera los funerales de los caídos del "terrorismo psicológico" de la familia Phelps.




Fuente: adaptado de el ElPais.com / El Tribunal Supremo de EEUU protege a los que protestan en los funerales de los militares


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domingo, 30 de enero de 2011

En Azerbaiyán, los adventistas son acusados de actividades ilegales

Las minorías religiosas experimentan problemas para obtener su registro oficial
Las tensiones entre los adventistas y el gobierno de Azerbaiyán se incrementaron el mes pasado cuando funcionarios interrumpieron un culto en Sumgait para interrogar a los feligreses.

Las autoridades revisaron el lugar, confiscaron cientos de libros y DVD, y acusaron a los miembros de reunirse en forma ilegal. No es la primera vez que esto sucede.

Los defensores de la libertad religiosa dicen que el incidente es resultado de un voto parlamentario reciente, que incrementa las multas por reuniones y evangelismo no autorizado en el país. Las autoridades dijeron que la congregación no tenía el permiso que se requiere para reunirse.

La constitución del país contempla la libertad religiosa, pero solo para los grupos religiosos que cuentan con el permiso oficial. Los adventistas han buscado registrar la congregación de Sumgait desde 2003, pero el proceso está plagado de retrasos y negativas.

A pesar de reunirse en reiteradas ocasiones con las autoridades, las solicitudes siempre son devueltas o reciben el silencio de las autoridades, dijeron.

Los líderes de la iglesia planean reunirse con el Ministro de Asuntos Religiosos del país, con la esperanza de hallar una solución.

"Esperamos que las autoridades reconozcan el derecho de una comunidad de creyentes que no representa una amenaza a la seguridad del estado, de existir y reunirse según sus tradiciones", dijo John Graz, director del departamento de Relaciones Públicas y Libertad Religiosa de la Iglesia Adventista mundial.


AZERBAIJAN: "There is no discrimination" / Forum18.org
AZERBAIJAN: Pressure and punishments for worship without state permission increasing? / Forum18.org



Fuente: ANN / Adventist News Network



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miércoles, 26 de enero de 2011

John Graz es el primer adventista en recibir el First Freedom Award

Defensor adventista de la libertad religiosa recibe importante premio
Un defensor adventista de la libertad religiosa está entre los galardonados este año con el First Freedom Award por sus contribuciones con el progreso de la libertad religiosa en los Estados Unidos y en el mundo.

John Graz, que dirige el departamento de Relaciones Públicas y Libertad Religiosa de la Iglesia Adventista mundial, recibió este importante premio el próximo 13 de enero de manos del First Freedom Center, con sede en Virginia.

Se destacó a Graz, que dirige la Asociación Internacional de Libertad Religiosa / IRLA desde 1995, por su trabajo sin distinción de denominación, publicaciones y festivales de libertad religiosa. En 2009, más de cuarenta mil peruanos se reunieron para celebrar la libertad religiosa en su país. Un año después, el Congreso de Perú votó garantizar la protección de las libertades religiosas.

"Este reconocimiento me honra mucho", dijo Graz, y citó "la larga historia" del centro en "la defensa de la herencia de Jefferson, Madison" y de otros campeones tempranos de la libertad de conciencia en los Estados Unidos.

El premio ayuda a fomentar un compromiso con la libertad religiosa que "se encuentra en el centro mismo de nuestras aspiraciones de estabilidad, paz y la protección de la dignidad humana", expresó Randolph M. Bell, presidente de la organización.

Graz, que es el primer adventista en recibir el premio, dijo que este es un testimonio de la obra de la IRLA y del apoyo de la Iglesia Adventista. "Comparto este honor con el equipo del departamento, y con la iglesia mundial", expresó.

Graz fue elogiada en el evento por sus incansables esfuerzos para promover la libertad religiosa en muchas áreas del mundo. Durante su discurso de aceptación, Graz señaló la rica historia de su familia en la defensa de los derechos humanos, incluido el ejemplo de su abuelo, que murió en el campo de concentración de Dachau, donde fue encarcelado por los nazis por su papel en ayudar a Judíos y miembros de la Resistencia francesa a escapar de la ocupada Francia hacia Suiza. Asimismo, describió su sueño, el de organizaciones que trabajan en todos los rincones del mundo, asegurando la promesa de la libertad religiosa se convierte en una realidad cotidiana.

"Estamos muy orgullosos del Dr. Graz", señala el Dr. Ted Wilson, el presidente de la Iglesia Adventista de Séptimo Día a nivel mundial. "Su contribución al campo de la libertad religiosa es excepcional, y no es de extrañar que su estatura en ese campo ha sido reconocida en un evento tan prestigioso. Él es un gran recurso para nuestra iglesia, de hecho, él es un gran campeón de todas las personas de fe ".

Vale mencionar que el First Freedom Center, mantiene su neutralidad religiosa y política, liderando desde 1984 la defensa de los derechos humanos fundamentales, en especial la libertad de religión y de conciencia.




Fuente: Adaptado de Adventist News Network / ANN e International Religious Liberty Association / IRLA
Fotografía: Graz Recognized at Richmond Gala. Graz addressing the audience / IRLA


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viernes, 14 de enero de 2011

El avestruz y los cristianos de Oriente. Por Antoni Puigverd

Las minorías cristianas de los países árabes están desapareciendo sin que nos demos por enterados
Un par de años atrás, en un gran diario español, se publicó un largo artículo sobre el peligro de la religión actual1. A pesar de reconocer que la fraternidad entre clases y naciones nace del universalismo cristiano, el autor, Ulrich Beck, apuntaba que también de él nace el odio. Las únicas referencias críticas del artículo eran para Benedicto XVI, que aparecía como promotor de la división humana actual por el simple hecho de defender el cristianismo como verdad, y no como una más de las ofertas del supermercado contemporáneo de las ideas relativas. Ningún reproche a la fe islámica, a pesar de que en su nombre diariamente se practican en múltiples rincones del mundo todo tipo de atentados y matanzas, se hostiga a los disidentes y se persigue cruelmente a los que no cumplen con los preceptos del Corán.

Uno podía no leer aquel discutible artículo de Beck, pero era inevitable, hojeando el diario, chocar con la ilustración: una imagen colorista en grandes dimensiones que resumía en ella todos los prejuicios de la ideología anticlerical española. El dibujo consistía en una bomba de las de antes, en forma de bola negra con mecha, coronando a modo de aureola un pantocrátor medieval2. El mensaje multicolor de aquella página principal del diario más vendido de España era este: en el mundo de hoy, la violencia es cristiana.

No puede negarse que dicha violencia existe, lamentablemente, en nuestros días. Es muy probable, sin ir más lejos, que el autor del atentado de Tucson contra la congresista Giffords3 esté intoxicado por una mezcla ideológica explosiva en la que el furor racial y el conservadurismo ideológico se confunden con apelaciones a la identidad cristiana de los padres fundadores de América. Es, sin embargo, muy intelectualmente deshonesto situar el avance del islamismo violento en la Media Luna árabe en el mismo plano que los desmanes ideológicos de cierta minoría neoconservadora de Norteamérica. La corriente cristiana neocon causa, sí, de vez en cuando, injustificable violencia política (no más, atención, que las corrientes extremistas de signo izquierdista en Europa). Y abandera una agitación retórica que fomenta en Norteamérica la división política o racial, no la concordia. En algunos momentos de máxima gravedad mundial, dicha corriente ha caído en excesos verbales imperdonables (Bush y su retórica del Bien contra el diablo Sadam). Pero en el interior de la polis americana, tales ideas se discuten, se contrastan y se combaten libremente.

En Norteamérica (y en aquellos países europeos en los que cunde la tendencia neocon), el Estado no está supeditado a la religión. Al contrario: la religión se supedita a las leyes. Es incomparable, por lo tanto, el ascenso de cierta beligerancia cristiana con el inquietante progreso del islamismo violento, cuya agresividad y capacidad destructiva parece a estas alturas imparable. Ayer mismo, en este diario, el gran Xavier Batalla explicaba las causas del fenómeno: la pobreza y el retraso, la falta de perspectivas de las enormes poblaciones juveniles, el fracaso del arabismo laico, la corrupción. Puesto que no hay signos en el horizonte de una posible solución de dichos problemas, es inevitable deducir que el islamismo violento crecerá más y más. Por si fuera poco, el conflicto árabe-israelí aparece como pretexto ideal de la retórica islamista.

¿Qué hay que hacer entonces para frenar el actual progreso del islamismo violento que amenaza nuestra seguridad por el flanco mediterráneo y que, a través de algunos sectores de la inmigración, está arraigando también en Europa?

No existe respuesta para esta pregunta vital. Es una pregunta tan difícil que preferimos no plantearla. Hacemos como el avestruz. El resultado más triste de la imposibilidad de plantearnos esta pregunta es que las minorías cristianas de los países árabes están desapareciendo sin que nos demos por enterados. La masacre contra los coptos de Egipto en la pasada Navidad pareció despertar una ligera atención. Solo lo pareció. Los coptos todavía son una minoría importante (10%), como los cristianos de Líbano (40-50%). Pero en otros muchos países orientales, Iraq, Siria o Palestina, muchas comunidades cristianas están desapareciendo. Son con frecuencia comunidades antiquísimas, anteriores a la expansión del islam.

Están siendo sometidas a algo muy parecido a una limpieza étnica y no queremos darnos por enterados. Defenderlas complicaría todavía más el avispero oriental. Mientras Alejandro Amenábar dedicó el mayor presupuesto nunca conseguido por un filme en nuestros lares a un péplum panfletario en el que los cristianos de la Alejandría histórica aparecían como ofuscados asesinos, los cristianos de la Alejandría de hoy arriesgan la vida cuando van a misa. Sus hermanos de otros países árabes desaparecen sin que apenas nadie vierta una lágrima por ellos.




Fuente: LaVangurdia.es
Autor: Antoni Puigverd (Antoni Puigvert i Romaguera / España, 1954-). Escritor y poeta español en lengua catalana. También se le puede considerar un periodista de opinión, por colaborar habitualmente en la prensa (El Punt), Diario de Barcelona, Revista de Girona, El País, Jano, El 9, Avui, El Periòdic d'Andorra, Serra d'Or), la radio (Catalunya Ràdio y COM Ràdio), y la televisión (BTV, TV3). Licenciado en filología hispánica, también ha ejercido como profesor de literatura.
Referencias: 1. Ver "Dios es peligroso. Por Ulrich Beck" / OjoAdventista.com 2. Ha sido imposible conseguir esta ilustración ya qyue ha sido movida o borrada de los archivos de ElPais.com 3. Ver "¿Ataque en Tucson augura un EEUU más violento? Por Frank Bajak" / OjoAdventista.com



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