miércoles, 28 de octubre de 2009

Multiculturalismo sí, pero hasta aquí. Por Reyes Rincón

España es más diversa que nunca - Tradiciones como las bodas de niños o la ablación resultan inaceptables - ¿Hasta dónde cabe el respeto?

Lo que la ley saudí ni se plantea (condenar al progenitor), no se discute entre los juristas españoles. Sin embargo, sí que hubo debate en el Tribunal Supremo al deliberar hace unas semanas sobre el caso de un ecuatoriano de 23 años que mantuvo relaciones consentidas durante un año con una niña de 11. El Supremo confirmó una condena de dos años de cárcel, pero con el voto particular de dos jueces que pidieron la absolución porque el procesado se había criado en la selva y, aunque llevaba siete años en España, no sabía que lo que estaba haciendo era delito.

Éstos y otros casos que han saltado a los medios en los últimos meses dejan una pregunta: ¿dónde hay que situar la frontera de la tolerancia del Estado ante determinadas tradiciones culturales o religiosas? Los expertos coinciden en la necesidad de impulsar el respeto por todas las tradiciones y creencias. "Pero existe un límite: los derechos fundamentales de las personas", afirma Pablo Santolaya, catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Alcalá de Henares y autor de varios estudios de los derechos de los extranjeros en España.

Casos como el de la familia mauritana de Cádiz o el de niñas inmigrantes que son llevadas a su país para someterlas a una ablación de clítoris sobrepasan por mucho esa barrera del multiculturalismo, según Santolaya. Los compatriotas de la menor mauritana consideran, sin embargo, que ni la sociedad ni los jueces españoles deben inmiscuirse en sus costumbres. "No se están respetando nuestras tradiciones. En nuestro país es muy normal casarse con ocho o nueve años", lamenta Brahim Sall Oulddick, un mauritano que lleva una década en España y es amigo de los padres condenados. En su opinión, hay un malentendido: "Aquí se le llama violación y nosotros le llamamos casamiento".

Para Estrella Rodríguez, directora general de Integración de los Inmigrantes esa presunta colisión entre las costumbres de unos y otros es "un falso debate". "Una cosa es hablar de interculturalidad, de buscar espacios de encuentro, que siempre son positivos, y otra es hablar de costumbres que en nuestro país son delito. Ahí hay que ser firmes". Lo mismo opina Kaman Rahmouni, presidente de la asociación de trabajadores marroquíes Atime: "Las fronteras están claras: los principios constitucionales de España y las leyes en vigor. Dentro de esto puede caber cualquier costumbre. Fuera no cabe nada".

Casos extremos como éste perjudican a la imagen de los musulmanes en general, también a los que desean la integración y rechazan la barbarie. El presidente de Atime asegura que su asociación "nunca" defendería un caso como el de la niña de Cádiz. "A veces podemos estar en desacuerdo con algunos aspectos de algunas leyes, pero hay que respetarlas. Y esto hay que hacérselo ver a los inmigrantes". Pero Rahmouni cree que, al margen de esta barrera infranqueable, la integración completa de las culturas que hoy conviven en España es "un tema pendiente de resolver". "Tanto los que vienen de fuera como la sociedad española tienen que hacer un esfuerzo".

Los musulmanes que viven en España, más que con "problemas" para seguir aquí sus costumbres, se encuentran a veces con "dificultades", apunta Rahmouni, que pone como ejemplo la celebración del Ramadán. "Ya hay muchas empresas que permiten que el trabajador pueda salir un poco antes ese mes y luego recuperar las horas, pero en otras todavía es difícil".

Este tipo de conflictos ha sido objeto recientemente de un proyecto piloto del Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia, mediante el que un centenar de empresas han hecho un autodiagnóstico sobre su forma de gestionar la diversidad cultural. La directora general de Integración reconoce que el índice ha salido "bajo", pero hay razones para el optimismo: estas empresas han dado muestras de querer mejorar en esta tarea.

El catedrático Santolaya alude también a la dificultad de la sociedad española para ir "adaptándose" a una realidad cada vez más plural. Tres leyes dictadas el 10 de noviembre de 1992 desarrollan los acuerdos firmados entre el Estado español y la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas, la Federación de Comunidades Israelitas y la Comisión Islámica. El artículo 12 de esta última, por ejemplo, recoge que los musulmanes podrán solicitar la interrupción de su trabajo para el rezo obligatorio de los viernes desde las 13.30 hasta las 16.30, así como la conclusión de la jornada laboral una hora antes de la puesta de sol durante el mes de ayuno. Estas leyes también permiten a los fieles de estas confesiones pedir que sus fiestas religiosas sustituyan a las establecidas por el Estatuto de los Trabajadores.

Brahim Sall Oulddicklia, el mauritano amigo de la familia condenada por casar a su hija adolescente, admite que en este punto la sociedad española es "cada vez más respetuosa". Él trabaja como guarda en una obra y asegura no tener problemas para seguir el Ramadán ni rezar cuando debe. Otros han tenido menos suerte y han acabado llevando el asunto a los tribunales. El único pronunciamiento del Tribunal Constitucional, por lo que se considera la doctrina vigente, fue contrario a los intereses del trabajador, en este caso, una mujer que se había convertido a la Iglesia Adventista del Séptimo Día, entre cuyas creencias está el cese de toda actividad desde la puesta del Sol del viernes a la del sábado. La mujer pidió en su empresa un cambio de régimen de su descanso semanal y al no conseguirlo, dejó de ir a trabajar y fue despedida. La afectada solicitó en los tribunales que el despido fuera declarado nulo por entender que estuvo basado en motivos religiosos, pero el Constitucional no le dio la razón.

Los expertos consultados coinciden en que en España aún queda mucho camino por recorrer. Santolaya pone como ejemplo el caso de Estados Unidos, con mucha más tradición de diversidad religiosa. Allí se ha generado ya una amplia jurisprudencia que se conoce como Sabbation cases (en referencia al Sabbath judío) y que reconoce un derecho de los trabajadores y una obligación para los empresarios la búsqueda de un acomodo entre los intereses de ambos.

El problema radica, según Fernando Arias, jefe del área de proyectos de la Fundación Pluralismo y Convivencia, en que, durante mucho tiempo, la sociedad española se ha diferenciado entre católicos y agnósticos. "Ahora ha aumentado mucho la diversidad religiosa y hay un 5% de personas que pertenecen a otras confesiones". Además de las leyes españolas que recogen los derechos de musulmanes, judíos y evangélicos, el Estado reconoce el arraigo de otras tres confesiones: budistas, mormones y testigos de Jehová. Sus fieles tienen unos derechos que no colisionan con las leyes españolas pero que, según Arias, a veces les resulta complicado ejercer, como tener un lugar de culto o recibir educación religiosa.

"Es muy importante que las personas de otras confesiones puedan sentirse tan españoles como cualquiera", cuenta Arias, que pone como ejemplo un atropello con el que se encuentran a menudo las mujeres musulmanas que deciden llevar velo: la ley española les reconoce el derecho a figurar con él en la foto del DNI siempre que se les vea bien la cara. "Pero en algunas oficinas de DNI se lo impiden", afirma Arias.

El velo es una de las cuestiones que más debate suscita entre los expertos. "Ahí no hay que ser tajante. Para muchas mujeres tiene un sentido religioso y en España no les impide trabajar ni hacer nada", señala Caridad Ruiz de Almodóvar, profesora de la Universidad de Granada especialista en derecho de países árabes y miembro del consejo asesor de la Casa Árabe.

Menos apoyo genera la negativa de algunos padres musulmanes a que sus hijas adolescentes vistan pantalón corto o bañador en las clases de educación física. "Entiendo que este tipo de costumbres no deben permitirse. Ahí debe primar la educación del menor", advierte Ruiz de Almodóvar.

Éste es uno de los pocos asuntos en los que se muestra inflexible José Manuel Morales, secretario general de Andalucía Acoge, una asociación de ayuda al inmigrante. Coincide con los demás en que la frontera la marcan los derechos fundamentales, pero se muestra partidario de "debatir cambios". Morales se atreve incluso a plantear el caso de los matrimonios múltiples (poligamia o poliandria). "En España hace mucho tiempo que la pareja dejó de ser estable para toda la vida. Siempre que no entre en colisión con los derechos fundamentales, éste es un tema en el que se podría ver hasta qué punto es posible evolucionar en el marco legal".


Fuente: ElPais.com
Autor: Reyes Rincón

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jueves, 8 de octubre de 2009

Empleado de ADRA en el Congo es asesinado

La Agencia Adventista de Desarrollo y Recursos Asistenciales (ADRA) confirmó el secuestro y la muerte de uno de sus empleados en la República Democrática del Congo (RDC) la semana pasada.

Pistoleros desconocidos atacaron un vehículo donde viajaban dos empleados de ADRA que se trasladaban en un convoy con otros vehículos civiles el pasado 30 de septiembre. Los empleados de ADRA regresaban de una visita de supervisión en el lugar de construcción de un refugio.

Boss Kayamba, uno de los empleados de ADRA oriundo de la RDC, fue golpeado severamente y dejado junto al camino, dijo Romain Kenfack, director de ADRA RDC Este. Kayamba logró trasladarse hasta una aldea cercana para pedir ayuda, pero falleció mientras era trasladado a un hospital.

El conductor de ADRA fue secuestrado durante el ataque pero ahora se encuentra en un lugar seguro, dijo Kenfack.

"Estamos profundamente apenados por los eventos y el fallecimiento de un empleado de nuestra familia de ADRA, y estamos agradecidos porque el conductor pudo regresar sano y salvo", dijo Charles Sandefur, presidente de ADRA International. "A menudo, en la tarea que realizamos, nos ponemos en situaciones de peligro para aliviar el sufrimiento de otros".

"Quiero que la familia de Kayamba sepa que los acompañamos en el sentimiento y que están presentes en nuestras oraciones, y que también nosotros lloramos esta pérdida", dijo Sandefur.

"Este es el vigésimo segundo ataque a los trabajadores humanitarios de Kivu Sur, RDC, desde comienzos de 2009".

Ross Mountain, Representante Principal Asistente y Coordinador Humanitario de las Naciones Unidas en la RDC, condenó el ataque e hizo un llamado a "todos los grupos armados a que respeten a los trabajadores humanitarios y que se abstengan de actos criminales".

ADRA ha estado activa en la RDC desde mediados de la década de 1990, y ha brindado apoyo a los refugiados que regresan al país distribuyendo refugios, elementos no comestibles, defensa de los derechos de posesión de tierras y por medio de una asociación con el Ministerio de Salud y el Ministerio de Educación para construir clínicas y escuelas.*


Actualizacion / Update. El segundo trabajador de ADRA esta en buen estado después de mortal secuestro en la República Democrática del Congo

Tras el secuestro de dos trabajadores de ayuda humanitaria de la Agencia Adventista de Desarrollo y Recursos Asistenciales (ADRA) en la RDC, que dejó a uno de ellos muerto, más información ha surgido en torno este caso, según funcionarios de ADRA.

En el día del ataque, el convoy de automóviles incluido el vehículo de ADRA estaban viajando a un campo de refugiados -en construcción- de ADRA en la provincia de Kivu del Sur. El conductor del vehículo de ADRA, Shomari Bisahe Jules, logró escapar de sus captores y ahora esta en lugar seguro, de acuerdo con Romain Kenfack, director de ADRA RDC. El asistente del director de obra, Rwimo Bugaga Boss Kayamba, de 34 años de edad, fue severamente golpeado y más tarde murió de sus heridas después de arrastrarse aproximadamente 1,8 millas (3 km) hasta el pueblo más cercano para pedir ayuda. Su esposa y sus cinco hijos, el menor de los cuales es de un mes de edad, sobreviven a Kayamba.

"Boss (Kayamba) murió mientras ayudaba a los más vulnerables de la población a reconstruir sus vidas", dijo Kenfack. "Él será profundamente recordado".

Kayamba fue enterrado junto a su padre, que era también una víctima de la violencia armada. Desde el comienzo del año, se han registrado 22 ataques en el sur de Kivu.

ADRA ha estado activo en la República Democrática del Congo desde el apoyo a mediados de 1990, ha provisto ayuda para el retorno de los refugiados en el norte de Uvira y Fizi, a través de la distribución de los refugios, artículos no alimentarios, la promoción de los derechos de tenencia de la tierra. Y en asociación con el Ministerio de Salud y el Ministerio de Educación construir centros de salud y escuelas.

ADRA es una organización no gubernamental presente en 125 países que aportan el desarrollo comunitario sostenible y el alivio de desastres sin importar la afiliación política o religiosa, edad, sexo, raza u origen étnico.**

Si desea más información actualizada sobre este caso o sobre ADRA International, visite adra.org


Fuente*: ANN / Adventist News Network
Fuente**: adra.org
Traduccion: Menesez Filipov / Ojo Adventista

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miércoles, 30 de septiembre de 2009

Expertos aconsejan evitar leyes de difamación religiosa

La legislación anti difamatoria podría implicar abusos e injusticias, afirman defensores de la libertad religiosa.

Al referirse a los alcances de la legislación propuesta contra las expresiones de odio, los miembros de la Comisión de Expertos de la Asociación Internacional de Libertad Religiosa prepararon el borrador de una declaración que expresa que las leyes religiosas son innecesarias durante el undécimo encuentro anual del grupo.

Las leyes internacionales sobre derechos humanos existentes son un medio suficiente de proteger a los grupos religiosos contra las expresiones de odio que podrían resultan en discriminación o violencia, acordaron los miembros durante las conversaciones llevadas a cabo del 1 al 3 de septiembre en la sede central de la Iglesia Adventista y en otros lugares de Washington, D.C.

La declaración se produce en un momento cuando los organismos internacionales tales como las Naciones Unidas apoyan la creación de leyes específicas contra las expresiones de odio con el objetivo de evitar delitos motivados por el odio religioso.

Si bien los expertos están de acuerdo con la motivación que esconden esas leyes, afirmaron que su implementación podría resultar contraproducente, porque violaría las libertades individuales de expresión, que incluyen el derecho a criticar las creencias y prácticas religiosas.

"Si bien hay leyes que ya garantizan la libertad religiosa, si me siento ofendido, puedo apelar a esta otra ley que invalida la primera", dijo Robert Seiple, ex embajador de los Estados Unidos para la Libertad Religiosa Internacional. "Las buenas leyes y los buenos abogados no garantizan una buena conducta", añadió.

La declaración reitera las conclusiones alcanzadas por los miembros de la comisión cuando se reunieron por primera vez a analizar el tema el otoño pasado en Bucarest, Rumania. Sin una definición universalmente aceptada de qué constituye difamación religiosa, los expertos creen que las leyes que buscan eliminar las expresiones de odio podrían ser implementadas de manera desigual y arbitraria.

Si bien algunos miembros del panel, como por ejemplo Rosa María Martínez de Codes, docente de la Universidad Complutense de Madrid, acordaron que tiene que existir un "margen de respeto" por las diversas creencias, el panel concluyó que el diálogo y la educación, en lugar de la legislación, pueden contribuir mejor a desarrollar esta actitud.

Entre varias sugerencias, la declaración propone que el gobierno y los líderes educativos y religiosos fomenten "la comprensión, la tolerancia, el respeto y la amistad" entre los miembros de diversas religiones.

"Tenemos que elevar nuestro pensamiento más allá del común denominador de la tolerancia básica a la verdadera comprensión", dijo Seiple.

La declaración también hace un llamado a los defensores de los derechos humanos para que "supervisen atentamente" la implementación de las leyes de difamación religiosa ya aprobadas para evitar cualquier "consecuencia contraproducente".

Los miembros esperan que en adición a los expertos de derechos humanos y a las Naciones Unidas, la declaración alcance a los miembros de las agencias no gubernamentales y a las cabezas de estado.


Fuente: ANN / Adventist News Network

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domingo, 13 de septiembre de 2009

Sotomayor es la sexta católica en la Corte Suprema de los Estados Unidos

Sonia Sotomayor logró ascender a la Corte Suprema, es la sexta católica en el máximo tribunal, pero aun así aportaría algo de diversidad pues los católicos no son homogéneos: algunos van a misa religiosamente, otros son sólo feligreses ocasionales.

Sotomayor, quien fue a una escuela parroquial, se ha abstenido de dar declaraciones sobre su fe desde que fue nominada por el presidente Barack Obama.

La Casa Blanca ha dicho solamente que ella "actualmente no pertenece a ninguna iglesia o parroquia en particular, pero asiste a servicios religiosos con su familia y amistades en ocasiones importantes".

Por ello se le puede considerar una "católica cultural", alguien que se identifica con el catolicismo y sus tradiciones pero no acude a los servicios religiosos periódicamente.

Más de la mitad de los católicos estadounidenses nunca o rara vez van a misa, y por lo general tienen puntos de vista más liberales en cuanto al aborto, el matrimonio entre homosexuales y otros temas que sus pares más religiosos.

En la Corte Suprema, los jueces que van a misa regularmente son John Roberts (el presidente del tribunal), Antonin Scalia, Clarence Thomas y Samuel Alito. Uno de los hijos de Scalia es sacerdote. Roberts fue a La Lumiere, una escuela católica privada en La Porte, Indiana y su esposa es miembro activo de Feminists for Life.

Thomas, que en otros años consideró unirse al clero y se inscribió brevemente en un seminario, por algunos años fue a una iglesia episcopal pero luego regresó a la grey católica. El juez Anthony Kennedy usualmente vota a favor de la tendencia conservadora pero en algunas ocasiones ha dado el voto decisivo en contra. Es asiduo a la misa anual conocida como "Red Mass" que se celebra para los profesionales de las leyes en la Arquidiócesis de Washington.

Otros dos jueces _ Ruth Bader Ginsburg y Stephen Breyer _ son judíos. Cuando se jubile el juez David Souter, un episcopalista, John Paul Stevens será el único protestante en el alto tribunal.

Sotomayor se graduó de la Escuela Secundaria Cardenal Spellman en el Bronx en 1972, una época en que las monjas aun llevaban hábitos, niños y niñas tenían clases separadas y era frecuente que los maestros preguntaran a los jóvenes si sentían el llamado a dedicarse a Dios.

Sergio Sotolongo, ex compañero de clases de Sotomayor en la escuela secundaria y en la Universidad de Princeton, dijo que en esa época ir a la iglesia era algo natural.

"Yo también soy de ascendencia hispana y en esa época era difícil ver a una familia hispana que no iba regularmente a misa", dijo Sotolongo, quien se crió en el este de Harlem y ahora dirige un grupo de ayuda a estudiantes.

En Princeton, recordó Sotolongo, la misa más popular era la de las 4 de la tarde los domingos y allí vio a Sotomayor "un par de veces".

En 1976, Sotomayor se casó con su novio de la secundaria, Kevin Noonan, en la Catedral de San Patricio. Se divorciaron siete años después y no se sabe si ella buscó una anulación.

Como hija de puertorriqueños, Sotomayor es un ejemplo de la creciente presencia de los hispanos en la Iglesia Católica. Según varios estudios, los hispanos católicos en Estados Unidos tienden a ser más liberales en temas de justicia social como inmigración, pero más conservadores en temas morales como el matrimonio.

La fuerte presencia católica en el máximo tribunal es una tendencia notable en un país donde esa religión hasta hace no mucho era despreciada.

Pero de ninguna manera la religión de un juez ha sido un factor decisivo en su tendencia de voto.

Ha habido jueces católicos sumamente liberales en la Corte Suprema, como William J. Brennan, y jueces católicos sumamente conservadores, como Antonin Scalia. Brennan, quien estuvo en la Corte de 1956 a 1990, respaldaba el derecho al aborto y se oponía a la pena de muerte. Aun así, hay gente que vislumbra factores religiosos detrás de algunas decisiones judiciales.

En el 2007, el tribunal decidió por cinco votos a favor y cuatro en contra mantener la prohibición federal sobre el aborto de nacimiento parcial. Los cinco jueces que votaron a favor de la prohibición eran todos católicos.

Pero hay muchos que sostienen que la religión no es un factor.

"No existe tal cosa como 'un juez católico'", declaró el juez Scalia en un discurso en el 2007.
"Me parece que mi fe católica escasamente afecta mi trabajo en la corte", expresó.

"Al igual que no hay una manera 'católica' de cocinar una hamburguesa, no creo que haya opinión mía alguna que hubiera sido distinta si yo no fuera católico", añadió Scalia.

- Otra Católica a la Corte Suprema de los EE.UU

Fuente: iEspaña.es (adaptado)

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martes, 1 de septiembre de 2009

El 'burka' llega a nuestras puertas. Por Nicole Muchnik

El uso del velo integral -la ocultación, la no visibilidad de la persona- choca y perturba a los occidentales y plantea el dilema de la tolerancia frente a prácticas religiosas discutidas incluso por los musulmanes.

Para una mujer occidental es muy difícil hablar del burka con frialdad, con la cabeza y no los sentimientos, por lo mucho que nos afecta esa ostentación de sumisión, de servidumbre de la mujer, esa negación extrema de la igualdad entre los sexos. Sin embargo, el problema se encuentra a nuestras puertas. Ya no se trata sólo de simpatizar con nuestras hermanas iraníes, saudíes o yemeníes, que sufren latigazos y lapidaciones, sino de saber qué corresponde pensar y hacer cuando el burka está entre nosotros. Sabemos más o menos lo que ocurre en los países que aplican la sharía, aunque sea difícil hacerse una idea exacta, es decir, ponerse en el lugar de las mujeres sometidas a esos regímenes.

En Afganistán, país del burka por excelencia, la prenda fue introducida a principios del siglo XX por los pastunes. "Es talla única, te presiona terriblemente en la cabeza, no ves el suelo que pisas y pierdes el sentido de la orientación", dicen Anna Tortajada, Mónica Bernabé y Mercé Guilera, que lo han probado. Las secretarias, enfermeras, maestras, han abandonado su trabajo y viven condenadas a la miseria si no cuentan con el sostén de un hombre. Las viudas se dedican a la mendicidad callejera o a la prostitución. Ninguna mujer puede salir a la calle si no va acompañada de su padre, ni acudir a la consulta de un médico varón, ni aspirar a la educación. Las escuelas de niñas, más o menos clandestinas, son objeto de atentados con bombas.

Arabia Saudí, calificada como "la mayor cárcel de mujeres del mundo" por Wajeha Al Huweidar, periodista saudí y activista de los derechos humanos, es el país del niqab, una prenda de pesada tela negra que permite ver mediante una pequeña ventanita a la altura de los ojos. Las mujeres pasan toda su vida bajo la tutela de un hombre: marido, padre, abuelo, hermano o hijo. No tienen derecho a conducir, ni a solicitar un préstamo, ni a viajar sin la autorización del marido o de un hombre de su familia; ni siquiera a pasear solas, so pena de ser detenidas. Tampoco están autorizadas a acompañar a su marido a actos sociales. En los transportes públicos, no pueden entrar por el mismo acceso que los hombres. Una mujer de 70 años a la que la moutawa, la policía religiosa, sorprendió en su casa con dos jóvenes, de los que uno era su hijo de leche, de 24 años, y el otro un vecino que había ido a llevarle pan -un delito llamado khilva-, fue condenada por un tribunal a 90 latigazos.

Más que el burka afgano, es el niqab de obediencia salafista el que podemos ver hoy en las calles de Francia, Dinamarca, Alemania y otros países europeos.

En Francia, la rama de los Renseignements Généraux (RG) (los servicios de inteligencia) encargada de la vigilancia del islam radical tiene censadas a 367 mujeres que llevan el velo completo. Una estadística poco creíble si, por otro lado, se cree que hay entre 30.000 y 50.000 salafistas, entre ellos varios miles de mujeres que llevan velo, y a las que hay que añadir las del Tabligh, otro movimiento fundamentalista y pietista. La más joven de las que llevan el velo completo tiene cinco años. Sólo en Vénissieux, modesto barrio a las afueras de Lyon, circula un centenar de mujeres con velos negros. En Marsella, el 25 de junio, alrededor de unas 15 jóvenes se exhibieron en un centro comercial en un acto de militancia salafista cuyo propósito era "provocar a la sociedad y a su familia".

Estas mujeres plantean un problema en los hospitales, donde algunos médicos han recibido amenazas físicas de maridos que pretenden decidir si su mujer puede dar a luz mediante cesárea. Plantean un problema a la hora de emitir todos los documentos de identidad, en los matrimonios y otras formalidades necesarias para la obtención de los derechos sociales, en el uso de los bancos, los controles en los aviones, la escolarización de las niñas, dado que, en nombre de la laicidad de la escuela pública, "se prohíben las grandes cruces, las quipás, los pañuelos islámicos, sea cual sea el nombre que se les dé". Plantean un problema para los profesores, que no saben a quién devuelven a la niña que ha estado a su cargo. Plantean también un problema de seguridad, algo no despreciable en un país amenazado por los integristas argelinos. Y plantean un problema cuando, como en Italia, los salafistas exigen piscinas para mujeres y, como en Holanda, hospitales musulmanes. "El islam político trata de instaurar un apartheid de sexos en las sociedades libres europeas", dice la escritora turca Necla Kelek.

El movimiento salafista era completamente ajeno a los cinco o seis millones de musulmanes residentes en Francia, originarios del norte de África. Pero en cinco años, según los RG, el salafismo ha atraído tantas conversiones como el Tabligh, el otro movimiento integrista, en 25. Se ha desarrollado a partir de una idea de ruptura -política y religiosa- con Occidente y sus costumbres "corruptas". Para Dounia Bouzar, antropóloga e investigadora asociada al Observatorio del Hecho Religioso, "cuando está en tela de juicio la religión musulmana, todo el mundo deja de aplicar los criterios de razonamiento habituales. Esos grupúsculos que dicen ser salafistas no se inscriben en la historia musulmana, sino que son una derivación moderna, de este último siglo. Toda la estrategia de los salafistas consiste precisamente en hacer pasar sus discursos totalitarios por simples mandamientos religiosos".

Más allá incluso de la legítima consideración de los derechos de la mujer o de los derechos humanos, el velo integral, la ocultación, la no visibilidad de la persona con la que nos cruzamos y a la que hablamos es algo que choca y perturba al occidental, dicen los psicólogos. Sin ese mínimo vínculo corporal no hay relación social posible. "Lo que me inquieta del burka es que estoy siendo observada por una persona que me impide que la observe. Allí donde se encuentra, el burka constituye un atentado contra el buen equilibrio entre dos almas", escribe Agnès Gouinguenette en Golias, una revista de cristianos de izquierda. Occidente se ha esforzado y se sigue esforzando por integrar al otro, por hacer de él su igual en toda circunstancia. El velo nos remite a una alteridad total, a un rechazo absoluto.

"El burka no es bien recibido... No podemos aceptar en nuestro país a mujeres prisioneras detrás de una rejilla, aisladas de toda vida social, privadas de toda identidad. No es ésa la idea que tiene la República Francesa de la dignidad de la mujer", decía hace poco Nicolas Sarkozy en Versalles.

¿Pero dónde está la solución? ¿Acaso una ley contra el burka no supondría llevar a primer plano el temor a una muy hipotética invasión de Francia por los musulmanes integristas? Mientras la Asamblea Nacional crea una comisión informativa sobre el velo integral, Mohammed Moussaoui, presidente del Consejo francés del culto musulmán, recuerda "que ningún texto coránico ordena llevar el burka ni el niqab, que en Francia sigue siendo un fenómeno marginal". Partidario de "una labor pedagógica y de diálogo para convencer a las mujeres de que se incorporen a la práctica del islam moderado", Moussaoui considera, como muchos ciudadanos, que la prohibición sería contraproducente y difícil de aplicar. "¿Vamos a detener a las mujeres que lleven el burka por la calle y obligarlas a quitárselo? Eso hará que la mayor parte de ellas se queden en su casa". Además, si bien es fácil legislar cuando la integridad de la persona está en peligro, como en el caso de la ablación de las niñas, la poligamia y las transfusiones de sangre para salvar vidas de niños, es mucho más difícil cuando se trata de personas adultas convencidas de que se respetan a sí mismas al llevar el velo.

En Francia, como en Alemania, son a menudo francesas y alemanas de origen musulmán, o conversas recientes, las que escogen el burka o el niqab, y aseguran que lo hacen con toda libertad y hasta que se sienten más libres con esa "protección" frente a la mirada de los hombres. ¿Son todos presuntos violadores en potencia? Podemos preguntarnos cómo es posible que estas jóvenes sean capaces de adoptar una prenda que es una provocación pero que no tiene grandes consecuencias para ellas, sin pensar en sus hermanas de Oriente, para las que simboliza la peor de las opresiones. Para Elisabeth Badinter, "sea subversión, provocación o ignorancia, el escándalo es, más que la ofensa de vuestro rechazo, el bofetón que dais a todas vuestras hermanas oprimidas, que -ellas sí- corren peligro de muerte por disfrutar de unas libertades que vosotras despreciáis".


Fuente; ElPaís.com
Autor: Nicole Muchnik (Túnez) es periodista y pintora. Cursó estudios de Psicología y Etnología de l’Ecole Pratique des Hautes Etudes. París. Periodista (Nouvel Observateur 1967-1974). Periodista free lancer : Le Monde Diplomatique, Le Sauvage, El País, Letra Internacional, Letras Libres… Desde 1997, se dedica también a la pintura y Fotomontajes.
Traducción: María Luisa Rodríguez Tapia.

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viernes, 21 de agosto de 2009

Masacre de cristianos cuestiona de nuevo la ley de ofensa al Islam en Pakistán

La masacre protagonizada recientemente por una horda de musulmanes radicales en un barrio de la minoría cristiana de Pakistán, en venganza por la supuesta profanación de un Corán, ha reabierto el debate en el país acerca de la dura legislación por ofensas al Islam que lleva a reacciones fanáticas, desmedidas y salvajes como la producida recientemente.



En Gojra, ciudad en el interior de la provincia nororiental de Punjab, donde el sábado pasado se registraron los disturbios y aún hoy se está de luto oficial, se palpa la tensión, continúan las protestas y las fuerzas de seguridad patrullan el barrio cristiano, cuyos habitantes intentan recuperar las pertenencias que no fueron pasto de las llamas.

En los laterales de los edificios a lo largo de la calle principal se amontonan escombros, muebles destrozados, ventiladores, motores, alambres y utensilios varios que han quedado inservibles, mientras algunas mujeres conversan sentadas sobre esterillas en el suelo.

Al entrar en las viviendas todo está calcinado, las ennegrecidas paredes presentan numerosos pegotes blancos de manchas de ácido y el abrasador calor de casi cincuenta grados contribuye a que las habitaciones desprendan un hedor que se incrusta en las fosas nasales ya desde varios metros de distancia.

"Llegaron cientos de personas, estaban armadas y la mayoría tenían todo el rostro cubierto, sólo se podían ver sus ojos, como los talibanes. Lanzaron botellas con un producto químico. Huimos como pudimos", relató a Efe Viktor, de 40 años, quien perdió a su esposa y hermana, abrasadas vivas por el incendio de su vivienda.

Al menos siete personas fallecieron durante el ataque, cinco de ellas calcinadas y dos por disparos, y una veintena resultaron heridas, dos de las cuales murieron recientemente a consecuencia de las quemaduras, según datos facilitados a Efe por las autoridades.

Los atacantes incendiaron casi un centenar de viviendas y desvalijaron y destruyeron muchas otras, con la excusa de que días antes fieles cristianos habían profanado un Corán durante una boda en una población vecina, aunque las primeras investigaciones desmienten esa versión.

LA MUERTE POR OFENDER AL ISLAM

Los disturbios de Gojra han hecho sonar las alarmas sobre la protección de las minorías en Pakistán, donde más del 96 por ciento de la población es musulmana y está en vigor una estricta legislación que prevé la cadena perpetua por la profanación del Corán y la pena de muerte por difamar al profeta Mahoma.

"La ley contra la blasfemia es una desgracia para Pakistán y tenemos que librarnos de ella", afirmó el gobernador provincial, Salman Taseer, durante una visita a la zona, por la que ya se han pasado varios ministros tanto provinciales como federales.

Entre ellos está el ministro de Minorías, el cristiano Shahbaz Bhatti, a quien el presidente, Asif Alí Zardari, le ha pedido que se quede en Gojra unos días, hasta que se calmen los ánimos.

Por el momento, el Parlamento nacional ha aprobado una resolución de condena, se ha abierto una investigación judicial y las autoridades han prometido indemnizaciones para los afectados así como la reconstrucción de sus viviendas.

Pero los cristianos, que representan menos del dos por ciento de la población del país, se muestran escépticos y muchos de ellos no dudaron en recordar la discriminación de que son objeto en un país en el que los disturbios religiosos más frecuentes afectan a los seguidores de las sectas suní y chií, dentro del Islam.

"Tenemos miedo y esperamos que los hechos lleven al Gobierno a aumentar la protección de las minorías y a esclarecer todo lo que sucedió", expuso a Efe el párroco local Shafique, que llevaba un brazalete negro en recuerdo de las víctimas.


Fuente: ProtestanteDigital.com / Efe

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